Aunque Irán se define como una república islámica desde la Constitución de 1979, el presidente del país no ostenta el máximo poder. En la cúspide del sistema político y religioso se encuentra el líder supremo (Ali Jamenei), figura con autoridad absoluta en las decisiones clave del Estado.
Actualmente, ese cargo lo ocupa el ayatolá Seyyed Ali Jamenei, quien lidera el país desde 1989, tras suceder al ayatolá Ruhollah Jomeini, fundador de la República Islámica.
De acuerdo con la biografía publicada en el sitio web oficial del líder supremo, Ali Jamenei nació el 16 de julio de 1939 en la ciudad sagrada de Mashhad, ubicada en la provincia de Khorasan. Es el segundo hijo de Sayyed Javad Khamenei.
A la edad de cuatro años, Jamenei y su hermano mayor, Mohammad, comenzaron su educación en un maktab, una escuela primaria tradicional en la que aprendieron el alfabeto y el Corán. Posteriormente, fue inscrito en una nueva escuela islámica y más adelante prosiguió sus estudios en el seminario teológico de Mashhad.
En el ámbito político, fue presidente de Irán entre 1981 y 1989. Luego, en junio de 1989, asumió el cargo de líder supremo, que continúa desempeñando hasta hoy.
Funciones de Ali Jamenei
La Constitución iraní otorga al líder supremo un rol central en el sistema político. Es responsable de definir y supervisar las políticas generales del Estado, además de dirigir tanto la política interna como exterior. También tiene el mando supremo de las fuerzas armadas y controla directamente las operaciones de inteligencia y seguridad.
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Entre sus atribuciones, puede ordenar referéndums nacionales, declarar la guerra o la paz, y movilizar a las fuerzas armadas. Tiene la facultad de nombrar, remover o aceptar la renuncia de altos funcionarios clave del Estado, así como resolver disputas entre los tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) y tomar decisiones sobre problemas estructurales que no se resuelvan por medios convencionales.
También le corresponde firmar el decreto que formaliza la elección del presidente de la República por parte del pueblo. En casos justificados y tras los procedimientos legales pertinentes, puede destituir al presidente si este incumple sus deberes constitucionales.
También debe conceder indultos o reducir penas a personas condenadas, siempre respetando los principios del islam.
Con este conjunto de atribuciones, el líder supremo se posiciona como la figura más poderosa e influyente de Irán, ejerciendo control sobre todos los aspectos estratégicos del país.