El huracán Melissa, catalogado como el peor del Atlántico en casi un siglo, dejó al menos 30 muertos en Haití y 19 en Jamaica, además de provocar severos daños en Cuba, mientras avanzaba este jueves por el Caribe rumbo a Bermudas. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC) advirtió que las condiciones en Bermudas “van a deteriorarse rápidamente” con vientos máximos sostenidos cercanos a 165 km/h.
El NHC indicó que las inundaciones tenderían a disminuir en Bahamas, que levantó el alerta de huracán, aunque podrían persistir en Cuba, Jamaica, Haití y República Dominicana. Un análisis del Imperial College de Londres señaló que la fuerza y capacidad destructiva de Melissa se intensificó por el cambio climático provocado por la actividad humana.
El impacto de Melissa en Haití
En Haití, pese a no recibir un impacto directo del huracán, las fuertes lluvias han sido mortales: al menos 30 personas, incluidos diez niños, fallecieron y 20 permanecen desaparecidas, según un balance oficial difundido el jueves. La mayoría de las muertes (23) fueron causadas por una inundación repentina en el suroeste del país.
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En Jamaica, el saldo confirmado de fallecidos ascendió a 19, de acuerdo con la ministra de Información, Dana Morris Dixon. El primer ministro, Andrew Holness, declaró el país “zona de desastre”, mientras autoridades y equipos de emergencia atendían los daños y las afectaciones en múltiples comunidades.
En Cuba, el impacto del miércoles agravó una situación ya complicada por la crisis económica que afecta a la isla desde hace cinco años. En Santiago de Cuba, la segunda ciudad del país, se reportaron derrumbes parciales de viviendas, techos arrancados y la caída de cables de alta tensión. La ciudad quedó sin electricidad tras el paso del fenómeno.
“Este ciclón nos ha matado porque nos ha dejado destruidos”, dijo a AFP Felicia Correa, residente del caserío La Trampa, a unos 20 kilómetros al este de Santiago de Cuba. “Ya estábamos pasando tremenda necesidad. Ahora claro que estamos mucho peor”, agregó la mujer de 65 años.
En El Cobre, cercano a La Trampa, se escuchaba el golpeteo de martillos mientras vecinos trabajaban para reparar techos, según observó la AFP. Otros salieron en busca de alimentos y algunos comercios comenzaron a reabrir, en un intento por retomar actividades básicas entre escombros y daños materiales.
Las autoridades cubanas informaron la evacuación de unas 735,000 personas, especialmente en las provincias de Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo. El presidente Miguel Díaz-Canel, quien se trasladó a Holguín, declaró que el huracán provocó “daños cuantiosos”, pero no se reportaron víctimas en la isla.
Respuesta internacional
La respuesta internacional comenzó a movilizarse. El gobierno de Estados Unidos informó el envío de equipos de rescate y respuesta a Jamaica, Haití, República Dominicana y Bahamas, además de ofrecer asistencia a Cuba. “Estados Unidos está preparado para proporcionar asistencia humanitaria inmediata” al “valiente pueblo cubano”, expresó en X el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
El canciller venezolano, Yván Gil, anunció el envío de 26 toneladas de ayuda humanitaria a Cuba. Reino Unido aseguró una ayuda de emergencia por unos 3.3 millones de dólares para la región y dispondrá vuelos para facilitar la salida de ciudadanos británicos de Jamaica. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, indicó en X que su país enviará tres aviones de ayuda humanitaria a Jamaica.
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Además de las víctimas en Haití y Jamaica, República Dominicana reportó un fallecido y Panamá tres, en medio de labores de protección de viviendas y preparativos ante el avance del sistema. En toda la región, Melissa ya había generado daños significativos y pérdidas humanas antes de su llegada a Bermudas.
Melissa, la tormenta más potente en tocar tierra en 90 años
Según un análisis de la AFP con datos de la NOAA de Estados Unidos, Melissa fue la tormenta más potente en tocar tierra en 90 años, al impactar Jamaica el martes como huracán de categoría 5 —el nivel más alto en la escala Saffir-Simpson—, con vientos de unos 300 km/h. Su potencia superó huracanes como Katrina, que devastó Nueva Orleans en 2005.
El antecedente comparable más cercano es el huracán del Día del Trabajo de 1935, que arrasó los cayos de Florida con vientos cercanos a 300 km/h y una presión atmosférica de 892 milibares. La comparación subraya la excepcional ferocidad de Melissa en el Caribe.
Un responsable de la ONU en Jamaica afirmó el miércoles que la devastación alcanza “niveles nunca vistos” en la isla. Mientras tanto, equipos locales y apoyo internacional se coordinan para atender a los afectados, restablecer servicios básicos y evaluar daños en infraestructuras críticas.
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Los científicos sostienen que el cambio climático de origen humano ha intensificado las grandes tormentas y aumentado su frecuencia. La trayectoria de Melissa, su rápida intensificación y el alcance de su destrucción se enmarcan en ese patrón observado por la comunidad científica.