Ciudad del Vaticano. – Las últimas palabras del papa Francisco antes de su fallecimiento el pasado lunes a los 88 años han conmovido al mundo. En medio de un notorio deterioro de salud, el sumo pontífice quiso mantenerse cercano al pueblo hasta el final, dejando un mensaje que hoy resuena como un testamento espiritual marcado por la gratitud, la esperanza y la paz.
“Gracias por traerme de nuevo a la Plaza”
El domingo previo a su muerte, Francisco apareció públicamente en la Plaza de San Pedro, visiblemente debilitado y en silla de ruedas. A pesar de sus dificultades respiratorias, quiso participar de la celebración pascual y recorrió la explanada en el papamóvil, saludando a miles de fieles que se congregaron para escuchar su tradicional bendición Urbi et Orbi.
Durante su intervención, apenas pudo pronunciar unas pocas palabras:
“Queridos hermanos y hermanas, feliz Pascua. El maestro de la ceremonia os leerá el mensaje.”
Luego, delegó la lectura completa a su colaborador, permaneciendo presente durante todo el acto. Tras la ceremonia, se dirigió a su asistente sanitario personal, Massimiliano Strappetti, con un emotivo agradecimiento:
“Gracias por traerme de nuevo a la Plaza.”
Estas se consideran algunas de las últimas palabras del papa Francisco, reflejando su profundo amor por la Iglesia y su gente, incluso en sus momentos finales.
Un mensaje por la paz mundial
El eje principal de su mensaje fue un llamado urgente a la paz y la defensa de la libertad religiosa. En su bendición, el Papa expresó:
“La paz no es posible sin libertad religiosa, de pensamiento, de expresión.”
Pidió con firmeza un alto al fuego en Gaza, la liberación de los rehenes y asistencia urgente para las víctimas del conflicto. También mostró preocupación por el aumento del antisemitismo en el mundo, los ataques a escuelas y hospitales, y recalcó:
“Que nunca se debilite el principio de humanidad como eje de nuestro actuar cotidiano.”
Un llamado al desarme y al uso justo de los recursos
Otro de los mensajes clave fue su rechazo a la carrera armamentista:
“La paz no es posible sin un verdadero desarme. La defensa propia no debe transformarse en una carrera general al rearme.”
Francisco instó a los líderes mundiales a no dejarse llevar por el miedo, sino a destinar los recursos a quienes más los necesitan.
Además de Gaza, el papa también mencionó otros focos de conflicto como Ucrania, Armenia y Azerbaiyán, y zonas críticas de África como la República Democrática del Congo y Sudán.
Un legado de compasión y compromiso social
Las últimas palabras del papa Francisco, tanto habladas como escritas, resumen la esencia de su pontificado: una Iglesia cercana, humana, comprometida con los más vulnerables y abanderada de la paz global.
Su fallecimiento deja un vacío en millones de fieles, pero también un legado imborrable que seguirá inspirando a la Iglesia y al mundo.