Santo Domingo. – Tras un desastre de gran magnitud, como el doble terremoto que sacudió Venezuela el 24 de junio de 2026, uno de los mayores desafíos es la identificación de las víctimas. En La Guaira y otras zonas afectadas, más de 200 cuerpos continúan sin ser identificados, según reportes de medios internacionales y autoridades locales.
La identificación de víctimas en desastres masivos (DVI, por sus siglas en inglés) sigue el protocolo estandarizado de Interpol, que combina métodos científicos rigurosos para garantizar la certeza de cada identificación.
El protocolo DVI de Interpol
El proceso se divide en varias fases: recolección de datos ante mortem (información de los desaparecidos proporcionada por familiares: fotos, huellas dactilares, historial dental, ADN y características físicas) y datos post mortem (obtenidos de los cuerpos: huellas, odontología forense, ADN, tatuajes, cicatrices y ropa).
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Los métodos más utilizados son:
- Odontología forense: Comparación de registros dentales.
- Huellas dactilares y necrodactilia: Toma de impresiones de los dedos de los fallecidos.
- Análisis de ADN: El método más confiable en casos de cuerpos muy deteriorados.
- Antropología forense: Determinación de edad, sexo, estatura y características óseas.
En el caso de Venezuela, la magnitud del desastre ha saturado las morgues y cementerios. Más de 150 cuerpos sin identificar fueron sepultados en fosas individuales en el cementerio La Esperanza, en Catia La Mar, con placas que dicen “Identificación especial” y la fecha del 24 de junio de 2026. Las autoridades han tomado muestras de ADN y fotografías para posibles identificaciones futuras.
Desafíos en tragedias masivas
La descomposición rápida de los cuerpos, la falta de registros previos (como huellas o historial dental) y el colapso de la infraestructura complican el trabajo. En Venezuela, equipos de Colombia han ofrecido apoyo técnico del Instituto Nacional de Medicina Legal para agilizar las identificaciones.
La identificación no solo es un requisito legal y humanitario, sino que permite a las familias cerrar el duelo y resolver trámites administrativos. Organismos como Interpol, la Cruz Roja y el ICMP (Comisión Internacional de Personas Desaparecidas) recomiendan no apresurar los entierros sin una adecuada documentación forense.
En tragedias como esta, el trabajo de los forenses combina ciencia, empatía y presión social. Mientras más de 200 familias en Venezuela esperan respuestas, el proceso continúa con la esperanza de devolver identidad a cada víctima.