Internacionales

Por qué el incendio en Los Ángeles es considerado el más devastador en la historia de la ciudad

Por qué el incendio en Los Ángeles es considerado el más devastador en la historia de la ciudad

Estados Unidos. – Los incendios forestales que han devastado Los Ángeles desde el martes continúan sin control, dejando muertos, heridos, evacuaciones y grandes daños materiales. Según Anthony Marrone, uno de los principales coordinadores de bomberos, la baja humedad, los vientos de Santa Ana, que alcanzan velocidades cercanas a las de un huracán, y la falta de infraestructura adecuada son los factores principales detrás de la magnitud de la tragedia.

El impacto de los vientos de Santa Ana

Uno de los principales culpables de la propagación descontrolada del fuego en Los Ángeles son los vientos de Santa Ana, que, según las autoridades, han alcanzado hasta 161 kilómetros por hora en las zonas afectadas. Estos vientos tienen un doble efecto en el avance de las llamas.

En primer lugar, como explicó el meteorólogo Simon King, los vientos de Santa Ana son extremadamente secos, lo que elimina la humedad de la vegetación y facilita que los incendios comiencen y se expandan rápidamente. Además, una vez iniciados, los vientos continúan empujando las llamas, haciendo más difícil contenerlas.

Debido a la fuerza de los vientos, explicó Marrone, la estrategia para combatir el fuego se ha visto limitada. No se pueden utilizar aviones ni helicópteros para arrojar agua, por lo que los bomberos dependen principalmente de los hidrantes urbanos para frenar la propagación.

Los vientos de Santa Ana ocurren cuando una gran área de alta presión se forma sobre el oeste de Estados Unidos, en regiones como Nevada, Utah, Idaho y el sureste de Oregón. Estos vientos secos fluyen hacia California y son uno de los fenómenos más recurrentes en la región.

Problemas con el suministro de agua

Los bomberos que luchan contra los incendios también han señalado deficiencias en el sistema de suministro de agua. Sin apoyo aéreo debido al viento y al humo, los bomberos solo pueden confiar en los hidrantes de la ciudad para controlar el avance del fuego. Aunque el sistema de acueductos de Los Ángeles está diseñado para proveer agua en áreas urbanas, no está preparado para atender incendios de tan gran escala.

El área afectada por el fuego cuenta con tres tanques de agua para surtir los hidrantes, pero el martes, cuando comenzaron los incendios, el primero de los tanques se agotó a las 4 p.m. hora local, el segundo a las 8 p.m. y el tercero a las 3 a.m. del miércoles. Para ese momento, los bomberos se quedaron sin agua, ya que la demanda superó la capacidad de reposición, mientras el fuego seguía avanzando.

Recomendamos leer:

Este problema desató críticas en redes sociales, incluso por parte del presidente electo Donald Trump, quien cuestionó las políticas de gestión del agua de la alcaldesa Karen Bass y del gobernador Gavin Newsom. Sin embargo, funcionarios locales y estatales, junto con expertos, desmintieron estas acusaciones, aclarando que los fallos en los hidrantes no fueron causados por la gestión del agua, sino por la magnitud del incendio.

El profesor Jay Lund, experto en ingeniería ambiental de la Universidad de California, indicó que los tanques de agua de la ciudad están pensados para incendios de menor escala, como los que afectan casas, y no para combatir incendios forestales de gran envergadura, que requieren otro tipo de estrategias, como el uso de aviones.

La sequía y el cambio climático

De acuerdo con Matt McGrath, corresponsal de la BBC para temas ambientales, una de las razones que explican la virulencia de los incendios en Los Ángeles está relacionada con lo que los científicos denominan «latigazo meteorológico». Un estudio de la Universidad de California sugiere que el calentamiento global ha intensificado los episodios de este fenómeno, donde se alternan condiciones extremadamente húmedas y secas en la región.

Tras años de sequía en California, un par de temporadas con lluvias intensas hizo que la vegetación creciera rápidamente, pero ahora, con las condiciones extremadamente secas de los últimos meses, esa vegetación se ha convertido en combustible perfecto para el fuego. Los científicos afirman que el cambio climático ha incrementado la frecuencia de estos ciclos extremos en un 31% a 66% desde mediados del siglo XX.

Más noticias