Washington.- El economista Stephen Miran, el nuevo miembro de la Junta de Gobernadores de la Fed, elegido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras la renuncia abrupta de Adriana Kugler, aseguró este jueves que mantendrá su puesto como asesor de la Casa Blanca. Esta decisión tiene implicaciones importantes para la relación entre la Fed y la Casa Blanca.
Miran, nominado por el mandatario hace unas semanas, asumirá de manera temporal hasta el 31 de enero del próximo año.
Durante una audiencia del Senado, el economista apuntó que combinará ambos puestos. Esto se debe a que se trata de una vacante para unos meses y su compromiso con la Casa Blanca sigue siendo prioritario.
Algunos legisladores presentes en la comisión pusieron en entredicho la capacidad de Miran para trabajar en ambos lugares. Además, alertaron de que podría haber conflicto de intereses en beneficio de la Administración. La relación entre la Fed y Casa Blanca, especialmente en este contexto, es un punto de crítica.
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De confirmarse sus dos puestos, sería el primero en hacerlo, según comentarios desde la Casa Blanca.
«Mis opiniones y decisiones estarán basadas en mi análisis de la macroeconomía. También en lo que sea mejor para su manejo a largo plazo», argumentó durante su intervención inicial.
Los comentarios de los senadores se fundamentan en la guerra abierta de Trump contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell.
El mandatario dedica mensajes casi diarios a Powell en su plataforma, Truth Social. En ellos ha llegado a asegurar que el presidente de la entidad es «demasiado lento, estúpido y político» para ostentar el cargo.
Todo este enfrentamiento radica de la petición incumplida del mandatario para que Powell bajara los tipos de interés.
El último movimiento de Trump contra la institución se dio con el despido de la Gobernadora Lisa Cook. Él lo justificó con una investigación sobre un posible fraude hipotecario que lanzó su propia Administración.
EFE