El gobierno de Afganistán acusó este lunes a Pakistán de haber matado a «muchos civiles» en un ataque a Kabul que alcanzó «un centro de tratamiento para drogadictos».
Los dos países llevan meses en conflicto. Pakistán afirma que su vecino alberga a combatientes del movimiento de los talibanes paquistaníes (TTP) que han reivindicado ataques mortales en su territorio. Las autoridades afganas lo niegan.
Después de una escalada en octubre que provocó decenas de muertos, los enfrentamientos se habían calmado pero se reanudaron con intensidad el 26 de febrero. Esto sucedió después de una ola de ataques paquistaníes.
Islamabad habló de «guerra abierta» el 27 de febrero y ese mismo día atacó Kabul.
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«Acto inhumano»
Un periodista de AFP escuchó varias explosiones muy potentes en el centro de la capital afgana justo después del paso de aviones militares, en torno a las 21H00 (16H30 GMT).
Columnas de humo se elevan hacia el cielo.
«El régimen paquistaní ha violado una vez más el espacio aéreo paquistaní, atacando un centro de tratamiento contra las adicciones en Kabul, matando e hiriendo a muchos civiles, en su mayoría drogadictos en tratamiento», declaró en X el portavoz del gobierno Zabihullah Mujahid.
«Condenamos este crimen y lo calificamos de acto inhumano que viola todos los principios», añadió.
Las autoridades pakistaníes afirmaron, por su parte, haber llevado a cabo ataques contra «instalaciones militares e infraestructura de apoyo al terrorismo» en Kabul, pero negaron que hubieran alcanzado un centro de tratamiento contra las drogas.
Según el Ministerio de Información pakistaní, el ejército atacó blancos en la capital afgana y en la provincia fronteriza oriental de Nangarhar.
«Pakistán golpea sus objetivos con precisión y se asegura de que no haya daños colaterales», añadió.
Las explosiones a pocos días de la fiesta que pone fin al mes de ayuno del Ramadán desataron el pánico en la capital afgana.
Familias que paseaban después de romper el ayuno se refugiaron en sus casas, observó un fotógrafo de la AFP.
En torno a las 22H00, los disparos de la defensa antiaérea cesaron y se escucharon las sirenas de las ambulancias.
La misión de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) confirmó el viernes que 75 civiles han muerto en Afganistán desde el aumento de los enfrentamientos el 26 de febrero.
Los bombardeos afectan a Kabul ya las provincias fronterizas en el este y el sur.
El Programa Mundial de Alimentos de la ONU entregó ayuda a 20.000 familias afganas y que el conflicto «empujará a millones a sufrir más hambre».