Una demanda presentada en un tribunal federal de San Francisco ha puesto en tela de juicio uno de los principales pilares de WhatsApp: su promesa de cifrado de extremo a extremo.
La acusación, impulsada por usuarios internacionales, ha generado ruido mediático y un debate renovado sobre privacidad digital, mientras Meta rechaza de plano las afirmaciones.
En claves
- Una demanda en EE. UU. acusa a WhatsApp de falsear su cifrado.
- Meta califica las acusaciones de absurdas y sin base técnica.
- No se aportan pruebas técnicas verificables en la querella.
- El caso revive críticas por metadatos y control interno.
- El mercado ignora la polémica y las acciones de Meta suben.
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Las acusaciones y la defensa de Meta

La demanda sostiene que empleados de Meta podrían acceder a mensajes de WhatsApp mediante solicitudes internas simples, lo que, según los demandantes, invalidaría el cifrado. Como respaldo, el documento cita a “denunciantes valientes” anónimos, aunque no presenta detalles técnicos verificables.
Meta reaccionó calificando las acusaciones de “falsas y absurdas” y recordó que WhatsApp utiliza desde hace una década el protocolo Signal, que impide a la empresa leer mensajes, ya que las claves de cifrado solo se almacenan en los dispositivos de los usuarios.
Antecedentes, voces externas y reacción del mercado
La polémica revive investigaciones previas, como la de ProPublica en 2021, que mostró cómo WhatsApp puede acceder a mensajes reportados por los propios usuarios y compartir metadatos no cifrados con autoridades. También se suma la demanda del exjefe de seguridad Attaullah Baig, quien denunció fallas sistémicas de ciberseguridad y acceso interno amplio a datos sensibles.
El debate escaló con declaraciones de Pavel Durov y Elon Musk en redes sociales, aunque estas fueron matizadas por notas de la comunidad y respuestas directas de ejecutivos de WhatsApp.
WhatsApp is not secure. Even Signal is questionable.
— Elon Musk (@elonmusk) January 27, 2026
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Mientras tanto, los inversores parecen indiferentes: las acciones de Meta suben, lo que sugiere que el mercado considera la disputa legal un ruido menor frente al negocio publicitario de la compañía.