En un contexto donde la tecnología se ha vuelto omnipresente en la vida cotidiana, el cofundador de Microsoft, Bill Gates, ha compartido su perspectiva sobre la edad adecuada para que los niños reciban su primer celular.
Según Gates, sus hijos no tuvieron acceso a un celular hasta cumplir los 14 años, a pesar de que muchos de sus compañeros ya contaban con uno a edades más tempranas.
Gates fundamenta esta decisión en la importancia de la madurez emocional y cognitiva. Considera que los dispositivos deben ser herramientas educativas y de comunicación, no simples fuentes de entretenimiento sin control.
Además, en su hogar se establecieron reglas claras: el uso del celular durante las comidas estaba prohibido y se restringía su uso a momentos específicos del día.
Lo que muestran los datos

Esta postura contrasta con la tendencia actual. Estudios recientes, como los realizados por UNICEF entre otras organizaciones, indican que muchos niños solicitan su primer teléfono antes de los siete años, y la edad promedio de acceso se sitúa en los 10,3 años a nivel mundial.
Expertos en salud infantil advierten sobre los riesgos asociados al uso temprano de dispositivos, como trastornos del sueño, dependencia tecnológica y dificultades en la socialización.
Gates enfatiza que la decisión de entregar un celular no debe basarse en la presión social, sino en una evaluación consciente de la preparación del niño para gestionar la tecnología de manera responsable. Finalmente, propone que los padres establezcan límites claros y fomenten un uso equilibrado de los dispositivos, priorizando el desarrollo emocional y las relaciones personales.
Tips y recomendaciones de Unicef sobre el uso del celular en la infancia

- Niños y niñas deben tener clara la noción de privacidad y comprender el riesgo de compartir información en las redes.
- Enseñarles a ser cuidadosos con la información que comparten concientizándolos de que en internet todo es público, y mostrándoles cómo proteger al máximo su privacidad en las redes sociales.
- Tener en cuenta que a los niños y a las niñas les cuesta identificar qué información es real y cuál es falsa y pueden ser manipulados en las redes por personas que crean perfiles con identidades que no son verdaderas.
- Darles a conocer los riesgos que existen en internet, como por ejemplo el grooming (adultos que se hacen pasar por niños, niñas o adolescentes) o el ciberacoso.
- Dejarles claro que siempre deben acudir a sus referentes adultos si alguien los acosa o extorsiona, ya que los riesgos se agravan cuando los niños no cuentan lo que les pasa.
- Explicarles que deben pedir ayuda si sienten miedo, algo les incomoda, no les gusta o les resulta extraño, y reforzarles la confianza en sus propias sensaciones.
- Enseñarles que solo se puede confiar en una persona que está en internet si se la conoce en otros contextos; si no se la conoce, puede ser real o puede tener un perfil ficticio o falso.
- Reiterarles que nunca se deben enviar a otras personas contenidos que no se compartirían de forma pública.
- Tener apertura para que hijos e hijas aprendan de sus errores; si se equivocan, en lugar de castigar, convertir lo sucedido en una oportunidad para revisar juntos lo que pasó y aprender de ello.
- Estar cerca y, por sobre todas las cosas, estar disponibles.