La nutrióloga clínica Pilar Villafaña destacó la importancia de la alimentación como un eje fundamental en la prevención y tratamiento del cáncer de mama, señalando que los hábitos alimenticios pueden influir incluso más que la genética en el desarrollo de enfermedades. “No contemplar la nutrición es dejar un terreno fértil para la enfermedad”, afirmó, al subrayar que una dieta equilibrada puede marcar la diferencia en la salud integral y en el bienestar de los pacientes oncológicos.
Villafaña explicó que la nutrición es una parte esencial del tratamiento integral contra el cáncer, al igual que la cirugía, la quimioterapia o la radioterapia.
“Cuando hablamos de cáncer, la gente piensa en los tratamientos médicos, pero se olvida de que la alimentación también forma parte del proceso de control y recuperación”, sostuvo.
Fue durante una entrevista en el programa Más que Noticias, que se transmite de lunes a viernes por CDN, canal 37, a las 8:00 p.m., donde la especialista puntualizó que los hábitos saludables pueden modificar los efectos genéticos y ambientales que predisponen a enfermedades. “La epigenética demuestra que lo que comemos, cómo dormimos y el ambiente en que vivimos pueden activar o frenar enfermedades”, explicó.
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Alimentos recomendados
La nutrióloga recomendó priorizar alimentos naturales y balanceados, especialmente aquellos ricos en proteínas de alto valor biológico como el pescado, el huevo y las carnes magras, además de vegetales, víveres y granos. “Los alimentos reales hacen la diferencia. No necesitamos productos ultraprocesados para estar sanos; la comida natural es nuestra mejor medicina”, destacó.
Villafaña también llamó a desmitificar ciertas creencias sobre alimentos comunes como el arroz o los víveres, insistiendo en que son nutritivos si se consumen en proporciones adecuadas.
“La publicidad nos ha hecho rechazar lo que viene de la tierra y preferir lo que viene en caja, cuando la verdadera salud está en lo natural”, expresó.
En cuanto a los pacientes con cáncer, advirtió que el consumo excesivo de azúcar puede debilitar el sistema inmunológico y afectar el proceso de recuperación. “El azúcar no alimenta directamente las células cancerosas, pero sí deprime el sistema inmune. Es importante cuidar la nutrición en los días buenos del tratamiento y mediar los días difíciles”, recomendó.
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La especialista subrayó que mantener masa muscular, una buena hidratación y una alimentación consciente ayuda a sobrellevar los efectos de la quimioterapia. Asimismo, a mejorar la calidad de vida del paciente. “El músculo es un reservorio de salud. Cuidarlo con una buena nutrición puede marcar la diferencia en el proceso oncológico”, sostuvo.