Santo Domingo, República Dominicana. – Las altas temperaturas aumentan el riesgo de sufrir enfermedades relacionadas con el calor, especialmente en niños, adultos mayores, trabajadores al aire libre y personas que realizan actividad física intensa. Sin embargo, aunque suelen confundirse, el agotamiento por calor y el golpe de calor no son lo mismo: el primero puede tratarse con medidas inmediatas, mientras que el segundo constituye una emergencia médica que puede poner en riesgo la vida.
El agotamiento por calor ocurre cuando el cuerpo pierde grandes cantidades de agua y sales por la sudoración excesiva. Sus síntomas más comunes son sudoración abundante, piel fría y húmeda, mareos, debilidad, dolor de cabeza, náuseas, calambres musculares y pulso acelerado. En la mayoría de los casos, la persona mejora al descansar en un lugar fresco, hidratarse y reponer electrolitos.
En cambio, el golpe de calor se presenta cuando el organismo pierde la capacidad de regular su temperatura y esta supera los 40 °C. Los signos de alarma incluyen piel caliente, alteraciones del estado mental como confusión o desorientación, convulsiones, pérdida del conocimiento y, en algunos casos, ausencia de sudoración. Sin atención médica inmediata, puede provocar daños en el cerebro, el corazón, los riñones y otros órganos vitales.
Recomendaciones
Los especialistas recomiendan acudir de inmediato a un centro de salud o llamar a los servicios de emergencia si la persona presenta confusión, desmayos, convulsiones, dificultad para beber líquidos o una temperatura corporal igual o superior a los 40 °C. Asimismo, si los síntomas del agotamiento por calor no mejoran después de una hora de reposo e hidratación, también se debe buscar atención médica.
Para prevenir estas afecciones, los expertos aconsejan mantenerse bien hidratado, evitar la exposición al sol durante las horas de mayor calor. Además, usar ropa ligera y de colores claros. Recomiendan descansar con frecuencia en lugares frescos y nunca dejar a niños, adultos mayores o mascotas dentro de vehículos cerrados. Dejar personas en el vehículo es peligroso ya que la temperatura puede aumentar rápidamente y desencadenar un golpe de calor.