La psicóloga y coach laboral Ginger Bejarano explicó que la procrastinación, comúnmente asociada a la vagancia o a la falta de interés, en realidad tiene una raíz científica relacionada con el funcionamiento del cerebro. Según la especialista, este hábito tan común está directamente ligado a la búsqueda constante de dopamina, la sustancia que produce placer inmediato.
Durante una entrevista en el programa Más Que Noticias, que se transmite de lunes a viernes por CDN, canal 37, a las 8:00 p. m., Bejarano señaló que posponer actividades importantes no siempre responde a la flojera, sino a un mecanismo natural de evasión.
“Nuestro cerebro busca evitar situaciones incómodas o tareas que no nos generan satisfacción. En lugar de enfrentarlas, preferimos distraernos con actividades rápidas como revisar el celular, limpiar el escritorio o realizar acciones más sencillas”, explicó.
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La especialista detalló que este comportamiento se intensifica en la era digital, donde el exceso de estímulos convierte a las personas en “más procrastinadoras que nunca”.
“El celular, por ejemplo, lo usamos como herramienta de trabajo, pero también se convierte en la principal fuente de distracción. Una notificación basta para sacarnos de una tarea importante y llevarnos a perder tiempo en redes sociales”, puntualizó.
Acciones contra la procrastinación
Para combatir la procrastinación, Bejarano recomendó dividir las tareas en pasos más pequeños. De manera que el cerebro reciba esa “recompensa rápida” que busca al completar objetivos concretos.
“Hacer listas, tachar pendientes y celebrar los logros, aunque sean mínimos, ayuda a mantenernos motivados y productivos”, indicó.
Asimismo, advirtió que evitar constantemente responsabilidades puede reforzar este hábito y afectar tanto la vida personal como la laboral.
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“La adultez implica hacer cosas que no siempre nos gustan. No se trata solo de cumplir, sino de entender que cada acción productiva genera satisfacción y contribuye a la felicidad”, expresó.
Bejarano cerró su participación ofreciendo tres claves esenciales: entender que la procrastinación es una respuesta cerebral. También enfrentar las tareas dividiéndolas en pequeños pasos y celebrar cada logro alcanzado.