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Violencia de género en República Dominicana: más que datos, vidas en riesgo

La violencia de género, la violencia intrafamiliar y los delitos sexuales continúan siendo uno de los problemas sociales más graves y persistentes de la República Dominicana. En las últimas décadas, más de 842 mil mujeres han denunciado haber sido víctimas de algún tipo de agresión por parte de su pareja o expareja, una realidad que desborda cualquier cifra oficial y deja una huella profunda en miles de hogares.

Detrás de cada número hay una historia marcada por el miedo, el silencio y, en muchos casos, la impunidad. Este fenómeno no solo impacta a las víctimas directas, sino que afecta a familias completas, comunidades enteras y al tejido emocional de la sociedad dominicana.

Una violencia que no discrimina

De acuerdo con datos del Ministerio Público, entre enero de 2015 y octubre de 2025 se registraron 842,288 denuncias por violencia de género, intrafamiliar y delitos sexuales. Esto equivale a que cada seis minutos una mujer es víctima de violencia. Y que cada hora se presentan alrededor de nueve denuncias en una fiscalía del país.

La directora de la Dirección de Violencia de Género del Ministerio Público, Ana Andrea Villa Camacho, explica que apenas el 2 % de los casos logra llegar a una sentencia. La cifra evidencia debilidades en el seguimiento judicial y refuerza la percepción de impunidad. Esto, pese a que se trata del delito más denunciado en el país.

Cifras en aumento

El comportamiento de las denuncias muestra una tendencia sostenida al alza, como revela una investigación de Reporte Especial con Julissa Céspedes

  • 2015–2018: 262,913 denuncias
  • 2019–2022: 287,615 casos
  • 2023–2024: 122,342 denuncias
  • Enero–octubre 2025: 62,402 casos

En este último periodo, 35,139 correspondieron a violencia intrafamiliar, 18,965 a violencia de género y 8,298 a delitos sexuales.

Las provincias con mayor incidencia son Santo Domingo, Santiago, San Cristóbal, Puerto Plata y La Altagracia. Y se concentra más del 55 % de los casos registrados a nivel nacional.

El perfil de las víctimas

Las mujeres entre 26 y 35 años representan el 55 % de las denuncias, seguidas por el grupo de 36 a 45 años con un 30 %. La mayoría de los hechos de violencia se originan dentro del círculo más cercano de la víctima: en el 66.7 % de los casos, el agresor es una expareja, lo que confirma que el momento de la separación suele ser uno de los más peligrosos.

La psicóloga Angie Santana advierte que muchas mujeres permanecen en relaciones violentas por miedo, dependencia emocional o económica. También, por el llamado síndrome de la mujer maltratada, un ciclo que normaliza el abuso y retrasa la denuncia.

Feminicidios: la expresión más extrema

La violencia feminicida continúa siendo la forma más letal de agresión contra las mujeres. Entre enero y octubre de 2025 se registraron 47 feminicidios, una reducción de 29.8 % respecto al mismo periodo de 2024, cuando se contabilizaron 61 casos.

Las víctimas suelen tener entre 26 y 40 años, con mayor incidencia en el rango de 31 a 35 años. Las provincias con más casos son Santo Domingo Este, Distrito Nacional y San Cristóbal, que concentran casi el 49 % del total nacional.

Los métodos más utilizados por los agresores incluyen armas blancas (43.4 %) y armas de fuego (39.1 %).

Huérfanos de la violencia

El impacto del feminicidio trasciende la pérdida de una vida. Hasta el 21 de noviembre de 2025, estos crímenes dejaron más de 37 niños, niñas y adolescentes en condición de orfandad, además de la muerte de dos menores durante los hechos.

“Cuando una mujer es asesinada, no muere sola”, advierten especialistas. Las consecuencias emocionales, sociales y económicas se extienden a generaciones enteras.

Avances y desafíos

Aunque se reconocen avances institucionales como la Línea Vida, implementada en 2017 para recibir denuncias de manera gratuita y confidencial, y una mayor asistencia en fiscalías, especialistas coinciden en que las acciones siguen siendo insuficientes y desarticuladas.

La directora del Instituto de Género y Familia de la UASD, Virtudes de la Rosa, señala que la raíz del problema está en la desigualdad estructural y en la idea de posesión sobre la mujer, que aún persiste en amplios sectores de la sociedad.

Más que cifras, una urgencia social

La violencia de género no distingue edad, clase social ni nivel educativo. Afecta a amas de casa, profesionales, estudiantes y trabajadoras por igual. Es una crisis sostenida que requiere una respuesta integral, coordinada y urgente del Estado y de la sociedad civil.

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