Paloma San Basilio es sinónimo de belleza, elegancia y clase. Tres adjetivos que la intérprete de “Cariño mío”, vuelve a resaltar al hablar del paso del tiempo y cómo se siente hoy a los 74 años.
La artista sostuvo una entrevista en el programa español “Viajando con Chester”, conducido por Risto Mejide, en el que habló de su vida, éxito, familia, amor y cómo acepta con dignidad y cuidados el paso del tiempo.
Paloma admitió que se siente muy bien con el reflejo que ve a través del espejo. Aseguró que esa es la esencia de la vida no combatir el tiempo, sino estar en una constante evolución física y mental que lleve a las personas a lucir bien con lo que reflejan.

“Cada día me miro en el espejo y me veo bien. Me acostumbro a lo que soy, no me niego. Equivocarse, acertar, intentarlo. Arriesgar. Si no, vives siempre en un circuito cerrado en torno a ti”, expresó en la conversación.
Los consejos de Paloma San Basilio para las mujeres
En este sentido, la actriz, ganadora de un premio Grammy Latino y participante del Festival de la canción de Eurovisión, afirmó que la sociedad no acepta a mujeres desarregladas y mucho menos en mujeres mayores.
“Esta sociedad acepta la calvicie, la barriga y la vejez en un hombre. Pero la mujer de 70 tiene que estar estupenda. Ves a señores hechos un adefesio casados con chicas de 30. Esa es la realidad”, dijo la cantautora.
Sus encuentros con Trump
Entre otras revelaciones, Paloma San Basilio habló de sus encuentros con el actual presidente de EEUU, Donald Trump, con el que coincidió durante una estancia en Atlantic City (Nueva Jersey, EEUU).
«Donald Trump era fan mío y yo no lo sabía. Entonces yo voy a cantar a Atlantic City. Recuerdo que me dijeron que ese hotel era de Donald Trump y que había ido a verme. Y luego, cuando estaba en mi habitación, me llamó. Pedí que le dijeran que estaba descansando», devela.
Paloma San Basilio aseguró que no se arrepiente de haberle rechazado. «No, no, no, para que tú veas el acoso… el acoso consistía en que me contactaba, venía a verme y luego llamaba a la habitación y luego se iba con el rabo entre las piernas, con perdón, porque realmente allí no pasaba nada», señaló. «Yo pude haber sido Melania (Trump), pero más chiquita y más cabreada», dijo entre risas.
Aseguró que el dinero y el poder nunca le han atraído. «A mí los millonarios nunca me han gustado. Yo he sido siempre muy rara, a mí lo de la tarjeta de crédito no me atrae en absoluto (…) la erótica del poder es algo que no entiendo».