Santo Domingo, R.D. – Un grupo de modelos dominicanas que participan en la Zona Colonial en un homenaje a Óscar de la Renta denunciaron un procedimiento policial en el que dicen haber sido detenidas y maltratadas tras abordar un vehículo tipo Uber de regreso al hotel, sin que se les explicara la razón de la intervención.
Relatan que la patrulla detuvo al conductor por supuesta falta de documentación del vehículo y que una agente exigió las cédulas de las pasajeras; al mostrar una foto del pasaporte se la rechazaron y las hicieron bajar del carro sin mayor explicación.
“Tú estás muy alterada, sáquenme la cédula, bájense todito del carro”, fue la frase que una de las pasajeras atribuye a la policía, según explicó la joven.
Afirman que el conductor intentó aclarar que eran pasajeras de un Uber y que tenían un manager; denuncian además que colgaron la llamada al representante cuando intentó explicar y que mientras esperaban llegaron más policías, incluso un camión, generando temor.
Se quejan de burlas y amenazas verbales, y dicen que les dijeron repetidamente que las podrían “meter presa”, aun cuando mostraron pruebas como la foto del pasaporte y la comprobación del viaje por la aplicación.
Relato de los hechos y consecuencias
Las mujeres relatan que había una menor de edad en el grupo y que los agentes no aceptaron explicaciones sobre la presencia del menor ni sobre la identificación, pese a que una pasajera ofreció llevar a la policía al hotel para mostrar el pasaporte.
Según el testimonio, tuvieron que esperar la llegada del manager y otra persona llamada Sandro para que la situación se calmara después de mostrar fotografías y seguidores que acreditarían su identidad.
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Denuncian que durante el incidente les tomaron fotos, las grabaron y se burlaron de ellas; critican la actitud “fatal” y la falta de disposición al diálogo por parte de los agentes, que repetían exigencias de documentos sin explicar el motivo.
Las pasajeras señalan también que la cédula dominicana está vencida para muchos y que, por ello, no siempre portan ese documento cuando viajan al exterior, confiando en el pasaporte como identificación.
Expresan que, pese a la supuesta irregularidad del vehículo, consideraron que el asunto podía resolverse con diálogo y verificación de la información proporcionada por el conductor y por el manager, en lugar de la actuación coercitiva que describen.
La narración insiste en que la intervención policial duró varios minutos, aumentó la sensación de inseguridad del grupo y generó temor por la presencia de numerosos agentes y un camión policial.
El grupo recalca que, una vez que mostraron las pruebas pedidas y llegaron representantes, la actitud de los agentes cambió y la confrontación terminó, aunque describen el episodio como humillante y arbitrario.
Concluyen que la situación podría haberse resuelto mediante verificación básica de la aplicación del servicio y comunicación con el manager, en lugar de las amenazas y la detención temporal que vivieron.