Estilos de vida

San Juan celebra el carnaval Barriga Verde desde 1984

El carnaval Barriga Verde, conocido en la antigüedad como carnaval Cimarrón, es una festividad popular que se efectúa en Semana Santa en el municipio sureño de San Juan de la Maguana.

Debido a su gran variedad de personajes y comparsas que protagonizan esta fiesta pagana que se lleva a cabo desde de los años 60, se considera uno de los carnavales más coloridos y divertidos del país.

A diferencia de otros carnavales de renombre, como el de La Vega, Bonao, Cotuí, Cabral, Santiago, San Pedro de Macorís o Montecristi, que casi todos tienen una versión del Diablo Cojuelo.

El Carnaval Barriga Verde tiene una diversidad de personajes y comparsas que lo convierten en el más atractivo de todos.

Entre estos, Los Tufia, Cocoricamos, Zanganos, Los Negros Cimarrones, Los Demonios del Jefe, Los Burros, La Flor de Maguey, Los Espantapájaros, Jackaber.

Igualmente, La Cofradía, Los Brujos, Los Bacases y Apocalipsis, entre otras, que representar con identidad propia su comparsa cada año.

Personaje principal

No obstante, su personaje central es “La Macarita” o “Mascarita”, jóvenes disfrazados con su cuerpo tiznado de carbón.

Asimismo, adornan su rosto con una máscara de cartón con cuernos de vaca o de chivo. Mientras lucen un pantalón raído y una camisa o franela mangas largas.

Por encima de ese atuendo base, usan un vestido o falda de mujer, y en los pies suelen llevar tenis o botas.

Otro elemento característico de la “Mascarita” es su fuete, hecho de cabuya retorcida, de tres a cinco metros de largo. Acompañado con una empuñadura de madera o manubrio para dominarlo.

Desde el Jueves Santo hasta el domingo de resurrección, con la salida del sol hasta caer la tarde, “Las Macaritas” o “Mascaritas” se desplazan por la ciudad retumbando su fuete, alegrando a los niños, mientras estos corren atemorizados.

A los disfrazados se suman los padres de los pequeños, quienes vociferan: «Lo vamos a echar a las máscaras si se portan mal».

“Macarita timboleo, si te abaja te lo veo”, le exclaman a los enmascarados los niños de los barrios y campos sanjuaneros para que estos los persigan con el fuete.

Estos grupos de enmascarados suelen pedir donaciones en establecimientos comerciales y dádivas a transeúntes y conductores de vehículos.

Tradición del carnaval

Según la tradición, aquellos que participan en el desfile deben hacer el compromiso de permanecer durante siete años disfrazándose, de lo contrario “el diablo le dará mala suerte y azar”.

Costumbre construida en campos y barrios marginados de la ciudad, el carnaval cimarrón es parte fundamental de la identidad sanjuanera.

Las calles se mantienen activas con el corretear de las mascaritas. Nunca llegan a pegarles a los niños con el fuete. En sentido general, hay una complicidad de los adultos con los personajes populares.

Al caer la tarde del domingo de resurrección, los “Mascarita” se reúnen en el cementerio del lugar y queman el disfraz y las cenizas son esparcidas en sembradíos para la fertilidad.

Cabe destacar que al igual que San Juan, comunitarios de Elías de Piña festejan el denominado “Máscara del diablo o Tifuá».

Por Kederlin Nivar Andujar

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