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Muere Viktor Korchnoi, el desertor del ajedrez soviético

Muere Viktor Korchnoi, el desertor del ajedrez soviético
Muere Viktor Korchnoi, el desertor del ajedrez soviético

El gran maestro internacional de ajedrez Viktor Korchnoi, que desertó de la Unión Soviética en 1976, ha fallecido este lunes en Suiza a los 85 años de edad, según ha informado la cadena de televisión británica BBC.

Korchnoi, nacido en 1931 en la actual San Petersburgo, sobrevivió al sitio de Leningradodurante la Segunda Guerra Mundial, y es considerado como uno de los mejores jugadores de ajedrez en quedarse sin ganar el título mundial.

Korchnoi protagonizó varios duelos con su gran rival soviético, Anatoli Karpov, contra quien perdió la final de 1974 del Torneo de Candidatos, que determinaba el ajedrecista al que se enfrentaría el campeón mundial.

Sin embargo, fue cuatro veces campeón de la Unión Soviética y llegó a ser número uno mundial en 1965. Posteriormente, decidió abandonar el país después de que se le prohibiera disputar partidas a nivel internacional.

De hecho, su deserción se produjo en Países Bajos, tras viajar al país a disputar un torneo después de que las autoridades dieran marcha atrás en su decisión de prohibirle competir en el extranjero.

En esta nueva etapa, llegó a la final del Campeonato Mundial en 1978 y 1981, pero perdió en ambas ocasiones ante Karpov. Korchnoi se convirtió posteriormente en el gran maestro internacional más longevo en el circuito internacional.

El ‘match’ del odio

Cuando Bobby Fischer puso en jaque a todo el ajedrez soviético, se convirtió en una afrenta al orgullo nacional, pero el talento del americano era unánimemente reconocido incluso entre los aficionados rusos. Sin embargo con Korchnoi la historia era muy distinta: a él se le consideró siempre un enemigo, y de la peor clase posible, pues había surgido en su propio seno y se le catalogó como el más despreciable de los traidores.

Así, el encuentro por el título mundial disputado en Baguio (Filipinas) en 1978 entre Karpov y Korchnoi es recordado por cualquier cosa menos por el tranquilo devenir de las piezas sobre el tablero. Más que un duelo entre dos de las mentes más brillantes del planeta, esta final fue casi un espectáculo circense que en ocasiones rozó el surrealismo.

Korchnoi pretendía jugar bajo bandera Suiza, país en el que acababa de instalarse, pero como aún no tenía oficialmente la nacionalidad, la delegación soviética porfió para le adjudicasen una bandera blanca con la palabra «apátrida» impresa en ella. Korchnoi dijo que no se oponía, pero prefería que la bandera dijese «yo me escapé». Los organizadores, desquiciados, zanjaron el asunto descartando la presencia de banderas en la sala de juego.

Tuvo que instalarse una tabla bajo la mesa para evitar que ambos se dieran patadas, y en la primera partida Korchnoi se presentó a jugar con unas gafas reflectantes, según él para evitar la mirada fija de Karpov, pero también la del psicólogo de la delegación soviética, sentado en la primera fila de espectadores. Éste obsesionó de manera especial a Korchnoi: lo acusaba de ser un parapsicólogo tratando de hipnotizarle.

Durante la segunda partida, un camarero sirvió un inocente yogur de frambuesa a Karpov. Korchnoi protestó: alegaba que el color o el momento en que se lo servían, podía ser un mensaje en clave por parte de sus entrenadores dándole alguna pista a Karpov. Por tanto, exigió que le sirvieran exactamente el mismo yogur y a la misma hora cada día. Aquel yogur de frambuesa hizo correr ríos de tinta en los diarios de todo el mundo.

Sin duda, Viktor dio síntomas claros de paranoia a lo largo del encuentro. Pero varios documentos desclasificados tras la caída de la Unión Soviética le daban en parte la razón. El KGB tenía la clara consigna de evitar que Korchnoi ganase ese duelo, «por cualquier medio que fuese necesario». Una expresión eufemística muy habitual en la época, que por lo general autorizaba implícitamente la eliminación física del sujeto.

Quizá por suerte para Korchnoi, Karpov se impuso en el match, como haría de nuevo en 1981 en Merano (Italia), cuando Korchnoi se convirtió de nuevo en su retador. «El innombrable» daba muestras de una longevidad deportiva nunca antes vista, y todavía en 1983, ya con 52 años, alcanzó las semifinales del proceso de Candidatos, donde cayó ante un fulgurante Kasparov. Con 80 años aún ofrecía exhibiciones de partidas simultáneas enfrentándose a decenas de aficionados a la vez, y en 2011 disputó uno de sus últimos torneos, el Open de San Sebastián, donde hubo de ser llevado al hospital al día siguiente de jugar la última ronda. Hasta los últimos meses de su vida peleó por jugar al ajedrez: el pasado febrero, en Zúrich, se quejaba amargamente por ser simplemente invitado de honor en el torneo que se disputaba en esta ciudad: «¡Deberían haberme buscado un rival!», exclamó indignado.

Víctor Korchnoi es posiblemente uno de los jugadores más fuertes que no llegó a ser Campeón del Mundo, pese a clasificarse para el proceso de candidatos en nada menos que diez ocasiones. Pero sin lugar a dudas, será recordado como una de las personas que más amó a este juego en toda su historia.

De: BBC

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