Santo Domingo, RD. – Entre el retumbar de los atabales y la profunda emoción de su gente, Enerolisa Núñez recibió el último adiós en Villa Mella. La emblemática “Reina de la Salve” falleció a los 74 años, tras enfrentar complicaciones de salud.
Familiares, amigos y comunitarios se congregaron en Mata Los Indios, en Villa Mella (Santo Domingo Norte), para despedir a la artista oriunda de esa demarcación, considerada por muchos como la voz más auténtica de la música afrodominicana.
Trayectoria artística
Reconocida como una de las máximas exponentes del folclore nacional contemporáneo, Enerolisa construyó una carrera marcada por una voz potente y aguda, cargada de matices que transitaban entre el lamento y la celebración. Con el paso del tiempo, su estilo se convirtió en referencia obligada dentro del panorama cultural del país.
Su proyección tomó fuerza en la década de los 90, cuando consolidó una propuesta que fusionaba la salve con el merengue, llevando estos ritmos tradicionales a nuevos públicos y escenarios. Desde los altares y velaciones rurales, logró proyectar la salve hasta escenarios internacionales, reafirmando su valor como expresión espiritual y cultural del pueblo dominicano.
LE PUEDE INTERESAR:
En la agrupación Enerolisa y la Salve de Mata de los Indios se integraron también sus hijos: Osvaldo, destacado ejecutante de güira, y Yeni, quien desde niña asumió la pandereta y con el tiempo se consolidó como talentosa cantante y una de las intérpretes más sobresalientes del género.
A lo largo de su carrera colaboró con importantes figuras de la música popular, entre ellas Kinito Méndez. Estas alianzas ayudaron a posicionar la salve dentro de propuestas de mayor alcance comercial sin perder su esencia espiritual.
El origen de una leyenda
En entrevistas, Enerolisa relataba que su vínculo con la salve nació en la infancia, cuando acompañaba a su madre y a su tía a las velaciones. Allí, con apenas ocho años, comenzó a cantar sosteniendo un pequeño pandero. “Desde mi piel, desde mi velación, desde mi salve”, decía al describir ese amor que la acompañó hasta el final.
En 2022 sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) que debilitó su salud. Sin embargo, su espíritu nunca se apartó de los tambores ni de la fe que definió su camino artístico. Sus restos fueron sepultados este domingo en el Cementerio Municipal. La despedida estuvo marcada por cantos, aplausos y un profundo fervor popular.
Más que una artista, Enerolisa Núñez fue patrimonio vivo de Villa Mella y de toda la República Dominicana.