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Recomendaciones monetarias de Powell | Jaime Aristy Escuder

La evidencia empírica muestra que un choque de oferta negativo, como un encarecimiento abrupto del petróleo, puede derivar en una recesión o en una estanflación. La probabilidad de uno u otro desenlace depende, en gran medida, de la respuesta de la política monetaria. Por ello, en la coyuntura actual, los bancos centrales deben actuar con extrema cautela: un paso en falso podría amplificar el daño en lugar de contenerlo.

En ese contexto, Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal (FED), reconoció el 18 de marzo que la inflación en Estados Unidos sigue elevada y que, aun cuando la creación de empleo mostraba señales de debilitamiento, el Comité decidió mantener inalterada y en territorio neutral la tasa de interés de referencia.

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Powell advirtió que la guerra en Medio Oriente añade incertidumbre y que la FED vigilará de cerca tanto los riesgos inflacionarios como los de desaceleración económica. Entre los indicadores clave destacan las expectativas de inflación, que han aumentado como reacción al encarecimiento de los combustibles.

A diferencia de las proyecciones previas a la guerra, el mercado anticipa ahora que, en el mejor de los casos, la tasa de política monetaria permanecerá hasta octubre de 2027 dentro del rango que va del 3.5% al 3.75%. Ello significa que, si fuese necesario, el banco central de Estados Unidos podría subir la tasa de interés de referencia para mantener el anclaje de las expectativas de inflación.

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