Comentario económico: Control de precios 2.0

Si se quiere lograr una reducción de los precios, hay que incrementar la oferta

Santo Domingo, RD.- Hace mucho tiempo se demostró, teórica y empíricamente, que la política de control de precios tiene un impacto negativo sobre el bienestar de la gente. El establecimiento de precios máximos tiende a reducir la oferta, a incrementar la demanda y, por lo tanto, a crear escasez.

Asimismo, se ha verificado que la fijación de precios tiende a deteriorar la calidad de los productos sujeto a ese control. Por esos resultados es que los gobiernos, por lo general, evitan la aplicación de ese tipo de políticas.

En microeconomía se enseña que el nivel de precios depende de la interacción entre oferta y demanda. Cuando la demanda está por encima de la oferta, los precios suben; y cuando la demanda está por debajo de la oferta, los precios bajan.

Esa teoría permite explicar los aumentos de precios que se han registrado recientemente en los productos agropecuarios. Específicamente, se puede decir que esos aumentos se deben al desequilibrio entre oferta y demanda.

Si se quiere lograr una reducción de los precios, hay que incrementar la oferta. La oferta se puede expandir mediante una disminución de los costos de producción, a través de un incremento de la productividad, o mediante una apertura comercial que facilite las importaciones.

A pesar de ese conocimiento, el gobierno ha preferido aplicar una estrategia muy parecida al control de precios. El ministro de Agricultura, Limber Cruz, ha realizado un acuerdo con los representantes de los principales supermercados del país, para que éstos reduzcan el margen de beneficios sobre los productos de la canasta básica. Con esa medida las autoridades pretenden que se reduzcan los precios de los productos como el arroz, habichuelas, carne de pollo, leche, huevos, entre otros.

Lamentablemente, esa medida no tendrá un impacto positivo. Me explico: ese tipo de productos son bienes básicos sin marca, por tanto, sujeto a una gran competencia y con un margen a nivel de supermercado que es relativamente pequeño.

Esto implica que la reducción de los márgenes no es una política sostenible, pues los supermercados no tendrán ningún incentivo a seguir vendiendo esos productos si el margen es cercano a cero.

En consecuencia, el acuerdo entre el Ministerio de Agricultura y los supermercados no reducirá significativamente el nivel de precios de los bienes agropecuarios, y la exigua reducción que pudiese lograrse sería transitoria.

Por: Jaime Aristy Escuder

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