Shohei Ohtani volvió a demostrar que juega un béisbol diferente al resto. El japonés brilló como lanzador y bateador en la victoria 4-0 de los Dodgers de Los Ángeles sobre los Padres de San Diego.
Ohtani abrió el partido como pitcher y también como primer bate. Además, necesitó apenas un lanzamiento para hacer daño ofensivamente.
En su primer turno, desapareció un pitcheo del dominicano Randy Vásquez entre los jardines central y derecho. El cuadrangular silenció rápidamente el Petco Park y marcó el tono de la noche.
Luego, tomó control absoluto desde el montículo. El derecho lanzó cinco entradas en blanco, permitió apenas tres hits y ponchó a cuatro bateadores.
Asimismo, otorgó dos boletos y mantuvo a San Diego sin anotaciones durante toda su actuación. Con esa salida, redujo su efectividad a 0.73, la mejor entre los abridores con al menos 25 entradas trabajadas.
El momento más complicado llegó en el quinto inning. Ohtani permitió tráfico en las bases y enfrentó una amenaza importante con las almohadillas llenas.
Sin embargo, respondió como las grandes estrellas. El japonés obligó al dominicano Fernando Tatis Jr. a batear para doble play y salió del problema sin permitir carreras.
La emoción de Ohtani quedó clara al abandonar el montículo celebrando con un fuerte grito. El japonés sabía que acababa de firmar otra actuación histórica.
Además, esta fue la séptima ocasión en su carrera, incluyendo postemporada, en la que conecta jonrón y no permite carreras como lanzador abridor.
Con cada presentación, Ohtani sigue rompiendo límites en las Grandes Ligas. Su capacidad para dominar con el bate y desde la lomita continúa redefiniendo lo que parece posible en el béisbol moderno.