La Copa Mundial de la FIFA 2026 promete romper récords de asistencia con más de 5 millones de boletos vendidos, pero el calor extremo podría convertirse en un desafío tanto para los aficionados como para los jugadores.
De acuerdo con un análisis de Climate Central, casi todas las ciudades sede del torneo registran más días de calor extremo durante junio y julio que los que experimentaban cuando se celebró la primera Copa del Mundo en 1930.
Entre las ciudades con mayor impacto atribuido al cambio climático destacan Miami (95%), Ciudad de México (92%), Guadalajara (71%) y Houston (59%). Expertos advierten que las altas temperaturas podrían afectar significativamente el rendimiento físico de los futbolistas, aumentando el riesgo de agotamiento y reduciendo su desempeño en el terreno de juego.
Mientras millones de aficionados se preparan para vivir la fiesta del fútbol, el clima será un factor que no podrá pasar desapercibido durante el Mundial 2026. Gaby Gutiérrez nos explica más.
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La ONU alerta que el calor extremo será uno de los grandes desafíos del Mundial 2026
El secretariado de Cambio Climático de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que las altas temperaturas marcarán el desarrollo del Mundial 2026 que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá.
Según estimaciones basadas en estudios especializados, al menos 26 de los 104 encuentros del certamen se jugarán bajo condiciones que podrían representar riesgos para la salud de los futbolistas.
El secretario ejecutivo del organismo, Simon Stiell, señaló que las pausas de hidratación y las interrupciones por calor extremo serán una muestra visible de los efectos del calentamiento global. “No es algo aleatorio, es el cambio climático”, sostuvo, al remarcar que el aumento sostenido de las temperaturas está directamente relacionado con el uso de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas.
La preocupación no se limita a los jugadores. La ONU advirtió que millones de aficionados también estarán expuestos a temperaturas extremas durante los desplazamientos hacia los estadios. También en las zonas aledañas a los recintos deportivos. El riesgo aumenta en las sedes ubicadas en el sur y el interior de Estados Unidos. También en varias ciudades de México, donde predominan los estadios abiertos.
El organismo internacional destacó que la adaptación de las competiciones deportivas a estas condiciones ya es una realidad, aunque insistió en que no resulta suficiente.
En ese sentido, llamó a aprovechar la visibilidad global del fútbol para generar conciencia sobre la necesidad de acelerar la transición energética. También reducir las emisiones que alimentan el calentamiento global. Según la ONU, proteger el futuro del deporte también implica actuar frente al cambio climático.