Salud

Donar es amar: ciencia, empatía y esperanza en el trasplante renal

La doctora Carolina de la Cruz explica cómo la ciencia y la solidaridad se unen para salvar vidas en República Dominicana.

La doctora Ana Carolina de la Cruz, nefróloga y especialista en trasplante renal
La doctora Ana Carolina de la Cruz, nefróloga y especialista en trasplante renal

Cada año, más de 150,000 trasplantes de órganos se realizan en el mundo, según el Global Observatory on Donation and Transplantation (GODT), organismo adscrito a la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El trasplante renal representa casi el 60 % de esos procedimientos, convirtiéndose en el tratamiento de elección para pacientes con insuficiencia renal crónica avanzada.

Sin embargo, la realidad varía drásticamente entre regiones. En países con sistemas de donación consolidados, como España, la tasa supera los 46 donantes por millón de habitantes. En América Latina, el promedio ronda los 9 por millón, mientras que en República Dominicana la cifra es de apenas 0.65 por millón de habitantes, una de las más bajas de la región.

Una segunda oportunidad de vida

Conversamos con la doctora Carolina de la Cruz, especialista en trasplante renal y una de las voces médicas más activas en el programa nacional del Instituto Nacional de Coordinación de Trasplantes, Incort, sobre los avances, desafíos y esperanzas que acompañan este proceso.

¿Cómo describiría la experiencia de un paciente trasplantado renal?

Un trasplante renal es una segunda oportunidad de vida. Para muchos pacientes significa volver a tener independencia, energía y salud. Después de años de diálisis o fatiga constante, pueden trabajar, viajar, disfrutar su familia, y sobre todo, recuperar su libertad. Es volver a sentirse vivo.

¿Qué avances médicos han cambiado el panorama de los trasplantes en el país?

Hoy contamos con inmunosupresores más específicos, cirugías menos invasivas y pruebas de compatibilidad cada vez más precisas. Estos avances han reducido significativamente el riesgo de rechazo y han prolongado la duración del injerto. La ciencia ha hecho posible que pacientes trasplantados vivan décadas con buena calidad de vida.

Además de la parte médica, ¿qué rol juega el acompañamiento emocional y familiar?

El acompañamiento emocional es esencial. Un trasplante no termina cuando cierra la herida quirúrgica; comienza un proceso de adaptación que involucra a todo el entorno. La familia debe aprender a manejar el tratamiento, los medicamentos y también las emociones. La ciencia salva vidas, pero la empatía y el apoyo sostienen la esperanza.

¿Cuál es la situación actual de la donación de órganos en República Dominicana?

Tenemos grandes avances, pero aún queda camino. En el país realizamos principalmente trasplantes de riñón, hígado y córneas. Sin embargo, la tasa de donantes sigue siendo baja, de 0.65 por millón de habitantes, y la negativa familiar ronda el 71 %. Esto se debe en gran parte a la falta de información y a mitos culturales sobre la donación.

¿Qué mitos o temores escucha con mayor frecuencia?

Uno de los más comunes es el miedo a que los médicos no hagan todo lo posible por salvarte si saben que eres donante. También está la creencia de que el cuerpo queda desfigurado, o que la donación afecta el descanso espiritual. Todo eso es falso.

El proceso se realiza bajo estrictos protocolos éticos y con absoluto respeto. Donar órganos es un acto de amor, de fe y de humanidad.

¿Qué diferencia hay entre donante vivo y donante fallecido?

El donante vivo es aquel que decide donar un riñón o parte de su hígado a un familiar o persona compatible, bajo una evaluación física y psicológica rigurosa.

El donante fallecido es aquel que, tras su muerte cerebral certificada, puede donar múltiples órganos para salvar hasta ocho vidas.

Ambos procesos son seguros, éticos y se realizan con acompañamiento médico y legal.

¿Qué necesita el país para fortalecer su cultura de donación?

Educación. Cuando la gente comprende que donar órganos no tiene nada que ver con la pérdida, sino con la trascendencia, cambia su perspectiva.

Necesitamos más campañas permanentes, formación en escuelas y universidades, y alianzas con iglesias y medios. Donar no es un tema médico, es un tema de cultura, de valores y de empatía colectiva.

¿Qué mensaje final le dejaría a la población dominicana?

Que hablen en familia sobre la donación. Que se informen, que confíen en el sistema, y que entiendan que un sí puede transformar muchas vidas.

La medicina avanza cada día, pero sin el componente humano, sin esa decisión solidaria, no hay trasplante posible.

Un llamado a la esperanza

La donación de órganos no solo es un acto médico, sino una expresión profunda de amor.

Cada persona que se informa, que conversa con su familia y decide registrarse, se convierte en un eslabón de esperanza.

Puedes comunicarte con el Instituto Nacional de Coordinación de Trasplante (Incort) en el teléfono 809 532 0066, escribir a [email protected]. También puedes seguir sus redes sociales oficiales @incort_rd en Instagram, Facebook, X y Tik Tok.

En colaboración con el Incort.

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