BRASIL.- La eliminación de Holanda en semifinales del Mundial de Brasil 2014, dejó uno de los momentos más conmovedores de la historia de los mundiales. Los protagonistas, familia de Arjen Robben.
La esposa y el hijo del crack holandés se encontraban en las tribunas del Arena do Corinthians. Tras el final de la tanda de penales, las cámaras captaron al pequeño llorando desconsoladamente en los brazos de su madre, Bernadien Eillert.
Robben se acercó hasta el lugar donde se encontraba su familia. A través de los paneles de protección trató de hablarle a su hijo, pero fue en vano. El pequeño Luka no quería saber nada con nadie, ni con su padre, uno de los mejores jugadores del Mundial.