En la República Dominicana, los trastornos de salud mental han sido una problemática históricamente relegada. Entre las afecciones más agresivas están la esquizofrenia, los trastornos disociativos, el trastorno bipolar y la demencia, los cuales pueden generar una desconexión total con la realidad y afectar severamente la vida social de quienes los padecen.
Si bien muchas personas con enfermedades mentales pueden recibir atención ambulatoria, aquellos con condiciones más graves requieren tratamientos especializados y, en ocasiones, internamiento. A raíz de las condiciones precarias en las que operaba el Hospital Psiquiátrico Padre Billini, ubicado en el kilómetro 28 de la Autopista Duarte, en 2016 fue transformado en el Centro de Rehabilitación Psicosocial Padre Billini, dejando atrás el modelo manicomial tradicional.
El Dr. Luis Vergés, especialista en salud mental, señala que en los manicomios las personas eran almacenadas, por eso ese modelo desapareció. Por su parte, Lourdes, una profesional del centro, destaca la diferencia entre un manicomio y un centro de rehabilitación psicosocial, señalando que en el actual modelo se prioriza la recuperación y reinserción de los pacientes a la sociedad.
A pesar del cambio de enfoque, persiste la desinformación en torno a su operación. «La gente cree que está cerrado, pero no están del todo equivocados, porque lo que cerró fue la parte manicomial. Ahora es un centro de rehabilitación. rehabilitar para reinsertar», explica Dr. Yino Martínez Méndez, profesional del centro.
SUGERIMOS LEER:
Un modelo de atención integral
El Centro de Rehabilitación Psicosocial Padre Billini ha logrado reinsertar a más de 300 usuarios en los nueve años que lleva operando bajo el nuevo modelo. Sin embargo, no recibe pacientes de manera directa. «Primero deben pasar por un centro de intervención en crisis en cualquiera de los hospitales públicos donde funcionan estas unidades», explica Lourdes.
Actualmente, estas Unidades de Intervención en Crisis están distribuidas en varios hospitales del país, incluyendo:
Gran Santo Domingo: Hospital Vinicio Calventi, Hospital Jacinto Mañón, Hospital Moscoso Puello, Hospital Salvador B. Gautier, Unidad de Salud Mental Prof. Ramón Rey Ardid y el Hospital Materno Infantil Santo Socorro.
Santiago: Hospital José María Cabral y Báez.
Barahona: Hospital Jaime Mota.
Duarte: Hospital San Vicente de Paúl.
San Cristóbal: Hospital Juan Pablo Pina.
Hermanas Mirabal: Hospital Pascasio Toribio.
En estos hospitales, los pacientes permanecen de 10 a 15 días, tiempo en el que se evalúa si cuentan con apoyo familiar o si cumplen con los requisitos para ingresar al centro psicosocial.
Requisitos y costos de atención
Para ser ingresados en el Centro de Rehabilitación Psicosocial Padre Billini, los pacientes deben tener entre 18 y 60 años y no padecer enfermedades cardíacas u otras condiciones que requieran atención especializada. En el hospital se trabaja la rehabilitación en distintas áreas, como lenguaje, cognitiva y sexualidad, adaptándose a las necesidades de cada paciente.
El tiempo de permanencia varía según la condición del usuario. Los menos afectados pueden recibir tratamiento de seis meses a un año, mientras que los casos más críticos pueden requerir hasta dos años de internamiento. Actualmente, el centro atiende a 108 pacientes con un gasto mensual de entre 5,000 y 6,000 pesos por cada interno, lo que representa un total de aproximadamente 648,000 pesos al mes. Esta cifra equivale a poco más de una cuarta parte del presupuesto de 2.5 millones de pesos que recibe el centro mensualmente.
David Rivera, administrador del centro, señala que «esos recursos no son suficientes, pues deben compartirse con Hogares de Ángeles Felices desde 2023, un espacio donde se atienden personas con discapacidad».
Retos y el compromiso del Estado Salud mental en RD
El acceso a atención en salud mental sigue siendo un reto para muchas familias debido a los costos elevados de los servicios privados. Para hacer frente a esta problemática, el ministro de Salud Pública, Víctor Atallah, anunció recientemente una gran campaña para mejorar la atención en salud mental en el país.
Sin embargo, expertos y usuarios insisten en que se necesitan acciones concretas más allá de las declaraciones. Con un presupuesto limitado y una demanda creciente, es fundamental que el gobierno asigne partidas presupuestarias adecuadas para garantizar que las personas con trastornos mentales graves reciban el tratamiento que necesitan y puedan reinsertarse en la sociedad.