Azua, RD – Kenia Pérez, conocida como “La Mula”, se ha convertido en un símbolo de esfuerzo y dignidad en el distrito municipal de Los Negros, Azua. Su historia no solo inspira por su incansable trabajo vendiendo pescado frito, sino también por su humilde sueño: conocer al rapero dominicano El Lápiz Conciente.
A bordo de un viejo motor que ella misma llama “El Cariñoso”, Kenia recorre comunidades como La Plena, Pueblo Viejo y el municipio cabecera de Azua, ofreciendo raciones de pescado frito a precios populares, desde tan solo 25 pesos. “Aquí nadie se me va sin comer. Si no tienen dinero, yo se lo doy”, afirma con orgullo.
Un ejemplo de superación y solidaridad
Con su negocio ambulante, Kenia ha logrado salir adelante, ganándose el respeto y cariño de su comunidad. Su trabajo diario no solo le permite vivir con dignidad, sino que también apoya a quienes más lo necesitan. “Le doy gracias a Dios por cada una de las bendiciones”, comenta con gratitud.
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Además de su esfuerzo como vendedora, «La Mula» destaca por su fuerte sentido de honestidad: “Me gusta el dinero que yo trabajo, no lo ajeno”, dice con firmeza. Su mensaje resuena en una comunidad donde las oportunidades son limitadas, pero la determinación abunda.
Un sueño con ritmo urbano
Aunque su vida gira en torno al trabajo diario, Kenia no ha dejado de soñar. Uno de sus mayores deseos es que el artista urbano Lápiz Conciente visite su puesto de fritura. “Siento una conexión con él por su historia de superación”, expresa con emoción. Su anhelo es compartir con el rapero un plato de su pescado, símbolo del esfuerzo dominicano.
La historia de “La Mula” no es solo una curiosidad local, sino un reflejo de la resiliencia del pueblo dominicano. Mujeres como ella mantienen vivas las esperanzas en comunidades rurales, donde cada día de trabajo es una victoria.