Santo Domingo, RD.- La comunidad cultural de Azua recibió con actos y presentaciones la puesta en escena del azuano tirapiedras, obra creada por Julio Merán con la que siguen la búsqueda de Enriquillo. El evento también contó con la presencia de la escritora Lidia Martínez de Macarrulla y la arqueóloga Martínez, responsable de la investigación.
La arqueóloga describió el proyecto como de vigor científico y esperanza, y afirmó que se trata de un proyecto único y especial que espera lograr la meta: buscar los restos del cacique Enriquillo y documentar el yacimiento arqueológico.
«Estamos tras los restos del cacique Enriquillo», dijo la arqueóloga, según la transcripción.
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Lidia Martínez de Macarrulla recordó cómo la persistencia convirtió la ruina en un laboratorio de historia y afirmó que llegó el momento de hacer honor al cacique como merece.
Martínez evocó que el indígena enfrentó al imperio más poderoso de su tiempo para conseguir la libertad de su pueblo. Además, que ese pueblo se convirtió en la simiente de la República Dominicana, mostrando al mundo la capacidad de su gente cuando se trata de la libertad.
Impacto cultural y turístico
Martínez indicó que, de confirmarse el hallazgo, Azua reviviría un impulso cultural y atraería turismo, permitiendo «hacer cosas hermosas en este pueblo de Azua».
Julio Merán expresó emoción y resaltó la valentía de Enriquillo como símbolo de defensa que aún convoca al pueblo. Señaló que a 490 años de su desaparición física, ese héroe demuestra una simbiosis entre su herencia y su enfrentamiento con los españoles.
Merán agregó que Enriquillo fue un hombre de paz que luchó por la paz de su gente y su tierra.
El párroco Rafael Cuello bendijo el trabajo y evocó pasajes de la vida del cacique, describiéndolo como «un gran guerrero, un gran defensor y un amante de su pueblo».
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La escritora Lidia Martínez de Macarrulla y el resto de los participantes enfatizaron la importancia de documentar propiamente el yacimiento. También los trabajos sirvan de ejemplo para otros sitios arqueológicos en la República Dominicana.
Finalizó la actividad destacando la expectativa por los resultados de la investigación. También, la esperanza de que los trabajos en el yacimiento contribuyan al rescate histórico y cultural del lugar.
Por Marcos Lorenzo