La muerte de una adolescente de 14 años en un centro de acogida del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani) ha reavivado el debate sobre las penas para menores en República Dominicana y los límites que establece la legislación para sancionar a adolescentes involucrados en hechos graves.
Por este caso, las autoridades investigan a tres menores de 17, 15 y 14 años de edad, quienes presuntamente estarían vinculadas al hecho ocurrido dentro de la instalación de protección estatal.
La ley establece sanciones diferenciadas
En República Dominicana, los procesos judiciales contra adolescentes están regulados por la Ley 136-03, modificada por la Ley 106-13. Esta normativa establece un régimen especial que toma en consideración la edad del infractor al momento de imponer sanciones.
Los menores de 13 años son considerados penalmente inimputables, por lo que no pueden recibir condenas de carácter penal.
Para los adolescentes con edades entre 13 y 15 años, las sanciones privativas de libertad pueden ir desde uno hasta cinco años. En cambio, quienes tienen entre 16 y 18 años pueden enfrentar penas de hasta ocho años de internamiento en centros especializados para menores.
PUEDES LEER:
¿Cuál es la pena máxima para un menor acusado de homicidio?
La legislación dominicana fija en ocho años la sanción máxima de privación de libertad para un adolescente. Esta medida solo puede aplicarse en casos de delitos graves, entre ellos homicidio, agresión sexual, secuestro y tráfico de drogas.
A diferencia del sistema penal para adultos, las condenas contra menores de edad tienen límites específicos y buscan combinar la sanción con procesos de rehabilitación y reinserción social.
Por esta razón, un menor acusado de homicidio no puede recibir una condena superior a la establecida por la normativa vigente, independientemente de la gravedad del hecho investigado.
Prisión preventiva tiene límites
Durante la fase de investigación, el Ministerio Público puede solicitar prisión preventiva como medida cautelar excepcional.
La ley permite que esta medida tenga una duración máxima de cuatro meses. Sin embargo, el tribunal puede autorizar una única prórroga de dos meses adicionales cuando existan razones justificadas para continuar la investigación.
Estos plazos obligan a las autoridades judiciales a desarrollar procesos más ágiles y garantizan que los adolescentes no permanezcan de manera indefinida bajo medidas cautelares.