El presidente de la Asociación de Comerciantes y Consumidores de Cigarrillos Electrónicos (ACCE), Diego Pineda, abogó por la regulación del mercado de los cigarrillos electrónicos o “vapes” en República Dominicana, con el objetivo de impedir su venta a menores de edad y garantizar que los dispositivos disponibles en el país cumplan con estándares de seguridad.
Pineda sostuvo que la posición de la organización no es promover el uso de estos dispositivos, sino impulsar un marco regulatorio que permita controlar su comercialización y proteger tanto a los consumidores adultos como a los menores. Según explicó, una de las principales preocupaciones del sector es evitar que estos productos lleguen a manos de adolescentes.
Las declaraciones fueron ofrecidas durante una entrevista en el programa Más que Noticias, que se transmite de lunes a viernes por CDN, canal 37, a las 8:00 de la noche.
El representante de ACCE indicó que la asociación mantiene políticas internas estrictas para evitar la venta de vapes a menores de edad en los establecimientos afiliados. Sin embargo, señaló que sin una regulación estatal efectiva resulta difícil controlar el acceso a estos dispositivos. Especialmente a través de ventas informales o plataformas digitales.
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Usuarios de cigarrillos electrónicos
De acuerdo con Pineda, en República Dominicana existen aproximadamente 500,000 usuarios de cigarrillos electrónicos. Además, cerca de 2,500 puntos de venta, lo que representa una industria que mueve alrededor de 2,500 millones de pesos al año. Ante este escenario, insistió en que el enfoque debe centrarse en regular el sector y no en prohibirlo sin distinción.
El dirigente explicó que el vapeo funciona mediante la generación de vapor, a diferencia del cigarrillo tradicional que produce humo por combustión. Este último, afirmó, contiene cerca de 7,000 componentes químicos, de los cuales al menos 70 son cancerígenos. Lo que lo convierte en un producto altamente dañino para la salud.
En ese sentido, sostuvo que diversos estudios internacionales han señalado que el cigarrillo electrónico puede ser hasta un 95 % menos dañino que el cigarrillo tradicional. Por lo que en algunos países se utiliza como herramienta para ayudar a los fumadores adultos a abandonar el tabaco.
No obstante, reiteró que el uso de estos dispositivos no debe promoverse entre personas que nunca han fumado, y mucho menos entre menores de edad. Por ello, la asociación insiste en la necesidad de establecer controles claros. Controles como la verificación de identidad para la compra, requisitos para la comercialización y supervisión de los productos importados.
Pineda también advirtió que muchos de los casos negativos asociados al vapeo en el mundo han estado relacionados con productos adulterados o fabricados de forma clandestina. Lo que refuerza la importancia de contar con un sistema de regulación que permita identificar y retirar del mercado dispositivos ilegales o inseguros.