Santo Domingo, República Dominicana.- La cobertura mediática del derrumbe del techo de la discoteca Jet Set apunta a la necesidad de fortalecer el rol del periodismo en la gestión integral del riesgo de desastres. En este contexto, periodistas reflexionan sobre cómo mejorar sus prácticas.
En ese contexto, el diálogo “Cobertura mediática del derrumbe del techo de la discoteca Jet Set. Lecciones aprendidas para la comunicación de la gestión integral del riesgo de desastres” se convirtió en un espacio de reflexión colectiva, recuperación de experiencias y mapeo de buenas prácticas comunicacionales, con miras a diseñar estrategias concretas de preparación y respuesta de los medios de comunicación ante emergencias.
La jornada se inscribe en las acciones iniciadas por la Sociedad Dominicana de Diarios (SDD) en 2022 con el apoyo del Programa Internacional para el Desarrollo de la Comunicación (PIDC), que continúa con el acompañamiento de la Oficina Regional de la Unesco se proyecta hacia nuevas iniciativas en los próximos meses.
RECOMNDAMOS LEER:
Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicana
Esta disparidad muestra la necesidad de políticas editoriales orientadas a la prevención. Estas deben integrar de forma sistemática el enfoque de Gestión del Riesgo de Desastres (GRD) en la narrativa, más allá de las crisis.
El análisis de 15 textos, siguiendo la metodología de Kayser (1979) adaptada a GRD, evidencia tensión entre periodismo informativo y prescriptivo.
Los editoriales y artículos de opinión son activos: interpretan hechos, proponen soluciones y emiten juicios normativos, alineados con el periodismo preventivo.
La mayoría de los textos (8 de 15) son noticias. Esto limita la aplicación de enfoques explicativos y preventivos.
Elvira Lora
La periodista Elvira Lora, consultora e investigadora, presentó un diagnóstico preliminar sobre la cobertura mediática del caso Jet Set. Este diagnóstico sirvió de base para el tercer panel, donde se comentaron los hallazgos y se propusieron líneas de acción para futuras coberturas.
En el panel participaron Aurelio Henríquez, presidente del Colegio Dominicano de Periodistas; Julio Martínez Pozo, periodista de RCC Media; y Laura Jacquez, periodista de Noticias Telemicro. La moderación estuvo a cargo del director de El Nuevo Diario.
El cierre estuvo a cargo del ministro de Salud Pública, doctor Víctor Atallah Lajam. Su intervención destacó el papel del periodismo como canal confiable en momentos críticos, como puente entre las instituciones sanitarias y la ciudadanía, y como aliado estratégico en prevención y educación en salud pública. También participó Juan Hernández Inirio, secretario general de la Comisión Nacional Dominicana de la Unesco, con sus conclusiones.
La conductora general, Lily Luciano, facilitó un espacio de preguntas, diálogo abierto y reflexiones colectivas. Reiteró que el encuentro busca recuperar experiencias, mapear buenas prácticas y analizar desafíos comunicacionales. Todo esto fortalece el acompañamiento a los medios en la cobertura de emergencias y desastres, según precisan la Sociedad Dominicana de Diarios y la Unesco.
Sobre el diagnóstico (datos preliminares)
La investigación se desarrolló bajo un enfoque multimodal, combinando métodos cuantitativos y cualitativos para analizar las coberturas web sobre el colapso del Jet Set durante 91 días. Se seleccionaron tres tipos de medios —audiovisual con portal web, nativo, digital y tradicional impreso adaptado a digital— según criterios de representatividad, pluralidad editorial y aleatoriedad. La técnica empleada fue la ficha hemerocrítica de Kayser, complementada con desarrollos recientes, y se aplicaron indicadores clave de GRD. Además, se realizó un análisis cualitativo de 15 informaciones consideradas “casos tipo”.
Durante el periodo de análisis de 91 días, la cobertura periodística del evento tecnológico ocurrido el 8 de abril evidenció una notable intensidad informativa. Se registraron entre 523 y 1,234 publicaciones, lo que equivale a un promedio diario que osciló entre 5.7 y 14 noticias, es decir, una publicación cada 1.45 a 5 horas.
Este ritmo sostenido refleja una movilización editorial significativa, transversal a los distintos formatos mediáticos. No obstante, el medio tradicional impreso estudiado destacó por su mayor frecuencia de publicación, atribuida a una capacidad instalada más robusta que le permitió sostener una producción informativa superior.
La concentración de noticias fue particularmente alta en abril, mes en el que se acumuló entre el 58 % y el 65 % del total de la cobertura. Esta densidad responde al impacto inicial del evento, que activó una respuesta mediática inmediata y masiva.
Sin embargo, al analizar el enfoque temático desde la perspectiva de la Gestión de Riesgos y Desastres (GRD), se observan variaciones significativas:
Mientras algunos medios alcanzaron hasta un 59 % de publicaciones con enfoque GRD, otros apenas llegaron al 27 %. Esta disparidad evidencia la necesidad de establecer políticas editoriales orientadas a la prevención. Estas políticas deben permitir integrar de manera sistemática el enfoque de Gestión del Riesgo de Desastres (GRD) en la narrativa informativa, más allá del momento de crisis.
El análisis cualitativo de 15 textos periodísticos, basado en la metodología de Kayser (1979) adaptada al enfoque de GRD, muestra una cobertura marcada por la tensión entre el periodismo informativo y el prescriptivo.
Los editoriales y artículos de opinión adoptan una postura activa. Interpretan los hechos, proponen soluciones y emiten juicios normativos, siguiendo la línea del periodismo preventivo y de soluciones. La mayoría de los textos (8 de 15) son noticias, lo que limita el desarrollo de enfoques explicativos y preventivos.
TAMBIEN PUEDES LEER:
En cuanto a las fuentes, predominan las voces de sobrevivientes y familiares del colapso. En los medios digitales nativos, también se observa un uso frecuente de fuentes no identificables.
Solo cuatro textos explicitan la metodología utilizada para llegar a sus conclusiones. La mayoría carece de verificación cruzada, lo que aumenta el riesgo de desinformación, especialmente en emergencias. Se respetan los estándares éticos al evitar mostrar imágenes de víctimas y al tratar con dignidad a los sobrevivientes.
Temáticamente, el impacto humano y social es el aspecto más abordado. Los aspectos técnicos y la gestión institucional reciben menos atención. Además, el uso de recursos digitales, como audios, videos móviles y producciones audiovisuales, enriquece la narrativa y aporta equilibrio al contenido.