Santo Domingo, RD. – En el marco del Sermón de las Siete Palabras de este Viernes Santo, la Iglesia Católica centró su mensaje de la Cuarta Palabra en el sentimiento de abandono humano, haciendo un llamado urgente a devolver la esperanza a los jóvenes y a quienes enfrentan situaciones de soledad y dificultad.
La reflexión se basó en la frase: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”, pronunciada por Jesús en la cruz, la cual, según la prédica, no expresa desesperación, sino una oración profunda dirigida al Padre en medio del sufrimiento.
Durante el sermón, el padre Candelario Mejía Brito explicó que el grito de Jesús representa tanto la angustia humana como la confianza en Dios. A diferencia de otros crucificados que morían en silencio, Jesús elevó un clamor que, más que derrota, simboliza un anticipo de victoria sobre la muerte.
Así mismo señaló que este pasaje, tomado de las Escrituras, forma parte de una oración que culmina en esperanza. Así mismo destacando que incluso en el dolor más profundo es posible mantener la fe. En ese sentido, se recordó que Jesús, aun en el momento de mayor sufrimiento, mantuvo su confianza en el Padre.
PUEDES LEER:
La realidad actual
También abordó la realidad actual, indicando que muchas personas hoy se sienten abandonadas, especialmente en momentos decisivos de sus vidas. Esta sensación, explicaron, no es ajena a la experiencia humana y refleja una búsqueda constante de sentido, acompañamiento y esperanza.
De manera particular, la Iglesia puso énfasis en la situación de los jóvenes, quienes, según la reflexión, enfrentan estigmatización social, presiones culturales y falta de oportunidades. Se advirtió que muchos cargan con prejuicios relacionados con su forma de vestir, hablar o identificarse, lo que afecta su desarrollo y autoestima.
Asimismo, destacó que en la sociedad actual persiste una percepción de abandono, donde los sectores más vulnerables son los que asumen mayores sacrificios, lo que profundiza las desigualdades y la falta de confianza en el futuro.
Ante este panorama, la Iglesia Católica pidió a la sociedad trabajar en la construcción de espacios de apoyo, comprensión y oportunidades, especialmente para la juventud. Esto con el objetivo de fortalecer el sentido de valor personal y pertenencia.
Finalmente, exhortó a los fieles a seguir el ejemplo de Jesús, confiando en Dios incluso en medio de las dificultades. También a convertirse en agentes de esperanza para quienes atraviesan situaciones de abandono.