Washington.- Este martes, los estadounidenses acudirán a las urnas para elegir al próximo presidente de los Estados Unidos en unas elecciones marcadas por la polarización y el debate. Los principales candidatos, la demócrata Kamala Harris y el republicano Donald Trump, se enfrentarán en un entorno donde las encuestas sugieren un empate técnico.
Los votantes deberán decidir entre Harris, actual vicepresidenta y defensora de políticas liberales, y Trump, expresidente y figura ultraconservadora que enfrenta múltiples procesos penales. Esta elección es especialmente significativa, ya que Harris asumió la candidatura tras la decisión del presidente Joe Biden de no buscar la reelección, debido a preocupaciones sobre su salud física y cognitiva.
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Un proceso electoral complejo
Las encuestas recientes indican un escenario incierto, lo que complica aún más el proceso electoral. En Estados Unidos, el presidente no se elige directamente; el sistema de Colegios Electorales asigna 538 votos que se distribuyen en función de los resultados de cada estado. Para ganar, un candidato necesita obtener al menos 270 votos electorales, lo que significa que cada voto cuenta en esta contienda reñida.
Yezmin Cabrera, analista política, destaca que esta campaña ha estado marcada por un intenso debate sobre la migración ilegal, así como por la confrontación entre valores liberales y conservadores que definen la identidad estadounidense. “Estamos viendo un choque de visiones sobre lo que debe ser la sociedad norteamericana, y cómo se relaciona Estados Unidos con el resto del mundo”, explica Cabrera.
Según los reportes oficiales, hasta el pasado sábado, más de 75 millones de estadounidenses ya habían ejercido su derecho al voto, utilizando los diversos canales de votación anticipada que ofrece la democracia estadounidense.