Santo Domingo.- Al cierre del año 2024, la República Dominicana registró un total de 4,700 muertes accidentales y violentas, una cifra que evidencia la magnitud de este fenómeno como un serio problema de salud pública. De ese total, el 41.7% corresponde a accidentes de tránsito ocurridos en el lugar del hecho, lo que representa 1,961 vidas perdidas, según datos de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett).
Estas estadísticas, contenidas en el anuario de muertes accidentales y violentas elaborado por el Departamento de Estadísticas Demográficas y Sociales de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), revelan que los homicidios intencionales ocupan el segundo lugar con un 22.15%, seguidos por los suicidios, que representan un 13.85% del total.
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Otros tipos de fallecimientos incluyen los homicidios no intencionales (7.11%), ahogamientos (6.57%) y electrocuciones (4.34%). Lo que muestra la variedad de causas externas que contribuyen a la mortalidad no natural en el país.
Distribución por sexo en las muertes por accidentes
En cuanto a la distribución por sexo, los datos reflejan una clara sobrerrepresentación masculina: el 87.64% de las víctimas fueron hombres, con 4,119 fallecimientos. Mientras que las mujeres representaron solo el 12.13% (570 casos). En 16 casos (0.23%) no se pudo determinar el sexo de la persona fallecida.
El informe también analiza la evolución histórica de las muertes por accidentes viales entre 2007 y 2024, destacando una tendencia marcada por la variabilidad. Aunque el promedio anual de muertes por esta causa se sitúa en 1,682 casos, ciertos años registraron cifras significativamente más altas, como en 2010 (1,959 muertes), 2016 (1,804), 2019 (1,876) y nuevamente en 2024 (1,961). Estos repuntes reflejan un preocupante aumento de la mortalidad vial y sugieren retrocesos temporales en la seguridad del tránsito.
Por el contrario, algunos años mostraron descensos notables, como 2012 (1,571 muertes), 2017 (1,464) y especialmente 2018, que con 1,295 fallecimientos marcó el punto más bajo del periodo analizado. Según el informe, estas disminuciones podrían estar vinculadas a mejoras puntuales en la regulación del tránsito o a inversiones en infraestructura vial.
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La ONE concluye que la variabilidad en las cifras a lo largo del tiempo refleja la influencia de múltiples factores estructurales y coyunturales: desde políticas públicas y condiciones físicas de las vías, hasta los hábitos de conducción de la ciudadanía.