Los habitantes de Haina, a pesar de estar ubicados cerca del cuartel general de la policía, se sienten cada vez más vulnerables ante el aumento de los delitos en la zona. La sensación de inseguridad es palpable, pues aunque saben que en cualquier momento podrían ser víctimas de un atraco, no saben cuándo ocurrirá.
Al conversar con ellos, se nota el estado de angustia en el que viven. Los testimonios reflejan un temor profundo, como si cada día fuera una nueva amenaza. Muchos se sienten abandonados, expresando que su único consuelo es esperar que, algún día, su clamor sea escuchado.
Además, los residentes denuncian la proliferación de puntos de venta de drogas, lo que agrava aún más la situación. Según afirman, las autoridades parecen hacer caso omiso de este problema. Los delincuentes, por su parte, patrullan la zona en motocicletas, con rostros cubiertos y pistolas en mano, sembrando el miedo entre la población.