Santo Domingo, República Dominicana. – Pasar por el cementerio de la avenida Máximo Gómez es una tradición que cada Día de las Madres se mantiene viva. Decenas de personas acudieron este domingo para limpiar nichos, colocar flores y recordar a sus seres queridos.
Entre lágrimas, oraciones y momentos de reflexión, hijos y familiares compartieron recuerdos de aquellas madres que ya no están físicamente, pero que continúan presentes en sus vidas.
Quiero visitar a mi madre fallecida y a otras madres a las que yo les tenía tanto aprecio, tanto cariño. Realmente, yo exhorto a los que tengan a su madre viva a que la adoren, que la idolatren, porque después de muerta lo único que podemos hacer es el tributo de orar por ella y venir a visitar su tumba. Así que yo deseo a todas las madres que pasen un feliz día.
José Modesto, hijo
Mientras que, por su parte, Rafael Almonte dijo: “Siempre vengo a limpiarle la tumba, nos hemos acostumbrado también a orarle algo, pedirle siempre al Señor que siempre la tenga en su buen lugar”.
La visita al camposanto se convirtió una vez más en una muestra de amor y gratitud, donde las flores y los recuerdos sirvieron para mantener vivo el legado de quienes dedicaron su vida a sus familias.