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Domésticas continúan sin derecho a prestaciones laborales ni licencia por maternidad

Domésticas continúan sin derecho a prestaciones laborales ni licencia por maternidad
Domésticas continúan sin derecho a prestaciones laborales ni licencia por maternidad

Experto en Derecho Laboral y la presidenta de la Asociación de Trabajadoras del Hogar abordan este jueves el tema de la formalización del trabajo doméstico, a propósito de la resolución del Ministerio de Trabajo que fija el salario mínimo de ese sector en 10 mil pesos dominicanos y manda a incluirlo en la Seguridad Social.

El abogado laborista Eduardo Tavares afirma que, si bien la resolución establece una serie de conquistas para los trabajadores de este sector trabajador, las domésticas continuarán sin recibir algunos beneficios como el preaviso, auxilio de cesantía y vacaciones por embarazo y maternidad que se otorgan a los demás empleados. “¿Qué ocurrirá si se desvincula a una domestica estando embarazada?”, cuestiona.

En relación a la jornada laboral de las trabajadoras domésticas, Tavares señala que el tema fue regulado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a través del Convenio 189 del año 2011 y que empezó a aplicarse en República Dominicana en el 2026.  

Dice que esa resolución establece que cada país debe verificar las características propias del trabajo doméstico, por lo que considera que hablar de 8 horas máximo, sin flexibilidad, no se ajusta a la realidad de la sociedad dominicana, debido a que este sigue siendo un país de gente pobre.

Por tanto, plantea que estos elementos deben ser tomados en cuenta al igual que otros temas como la no especificación del tipo de trabajo doméstico que se realiza. “Hay trabajos que son con dormidas y hospedajes, hay trabajos que son con comida, higiene, utilizan wifi y ven videos; es decir, toda una serie de condiciones que deben estar, porque realizan labores que forman parte de la condición productiva del hogar”, detalla.

Asimismo, entiende que se debe especificar la labor que no es de doméstica fija o permanente, y puso por ejemplo la mujer que fue contratada para realizar una labor doméstica por un tiempo definido de dos meses. 

Domésticas defienden resolución

Sin embargo, la presidenta Asociación de Trabajadoras del Hogar expresa su satisfacción con la resolución que formaliza el trabajo doméstico, señalando que esta conquista es una lucha de 34 años que llevaban los trabajadores y trabajadoras del hogar, un compromiso de Estado y una deuda social con las mujeres, sector que para ella estaba desprotegido sin ninguna garantía.

“Al fin, se le está dando un piso mínimo de garantía. Para mí es de gran satisfacción ver culminado mi sueño de justicia social con las trabajadoras del hogar”, expresa, visiblemente emocionada de ver un sueño hecho realidad.

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Eduardo Tavares considera que existen varios aspectos en las resoluciones que se dictaron a fin de poner en práctica la formalización del trabajo doméstico que se deben analizar con mayor profundidad.

“Hay un aspecto político, que es una conquista del Gobierno de Luis Abinader; un aspecto de justicia social, como una reivindicación de un sector que nunca debió de haber dejado de obtener los beneficios laborales de todos los trabajadores y; finalmente, un aspecto legal, de si la resolución es legal o no, o si debió ir primero al Congreso”, plantea.

Cuestiona procedimeinto

Entiende que si realmente el presidente Abinader y su gabinete social tienen intención de que la formalización del trabajo doméstico cumpla su fin, debieron hacerlo de otra forma. “Es decir, llevar el trabajo doméstico de la mano a la ejecución efectiva y real, como establece la Constitución, en el entendido de que no es verdad que ningún empleador va a hacer un contrato escrito y lo va a enviar al Ministerio de Trabajo y a la Tesorería de la Seguridad Social”, añade.

En este sentido, considera que el presidente Luis Abinader debió hacer mediante el ministerio de Trabajo un contrato tipo formulario y realizar una campaña casa por casa, respetando el derecho a la intimidad y privacidad de los hogares.

Explica que de esta manera podrían preguntarle a los jefes de hogares si tienen personas que realizan labores domésticas, como aseo y jardinería, a los fines de registrar esos trabajadores con nombres y apellidos, cédula, horario en que ejecutarán el contrato de trabajo y la firma del empleador.

Indica que este levantamiento se llevaría a una matriz real y se convertiría en un contrato de trabajo. “Y ellos, entonces, a su vez, lo envían a la Tesorería de la Seguridad Social y se entrelaza a nivel interinstitucional. Es decir, las trabas que han puesto, de entrada, para la formalización del trabajo doméstico no permitirá que haya una aplicación real en favor del sector que las autoridades dicen que desean proteger”, detalla.

Posición de las domésticas

Al ser preguntada de si han realizado un sondeo para conocer la opinión de las domesticas sobre la resolución del Gobierno que regula este sector, la presidenta de la Asociación de Trabajadoras del Hogar afirma que las empleadas “están felices”.

Además, sugiere que el Ministerio de Trabajo haga el contrato laboral en línea, a los fines de que los trabajadores puedan descargarlo y enviarlo de forma automática con la firma de ambas partes (empleador y trabajador). “¡La tecnología! Hay que ponerla en práctica”, expresa, en forma jocosa.

Esta propuesta también es respaldada por el abogado Eduardo Tavares, pero duda que en realidad lo vayan a hacer. Sostiene que el verdadero valor de esto, más que la formalización laboral de las amas de casa, es la formalización de la seguridad social, situación que calificó de gran avance para el país.

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“El Gobierno con esto también se quitó una carga, entrando en el sistema contributivo subsidiado a las trabajadoras domésticas, porque antes era una carga total del gobierno porque estaban en el sistema subsidiado. Ahora el empleador tiene que pagar un acápite alta de 575 pesos y las empeladas alrededor de 28 pesos”, añade.

Refiere que científicamente se ha probado que el ser humano es contrario o se resiste al cambio, sobre todo cuando ese cambio proviene desde el seno de la familia que incluye una formalización. “Decir que el número de trabajadora doméstica se va a reducir, eso es normal, por el tema del cambio”, aduce.

Por otra parte, aunque reconoce que un salario mínimo de 10 mil pesos no es lo que todas las trabajadoras domésticas aspiraban, considera que esa es una realizad a la que se deben adoptar, para no provocar un despido masivo de empleadas en caso de que se estableciera un salario que los empleadores no puedan pagar.  

Afirma que más del 80 por ciento de las trabajadoras domésticas ganan menos de RD$8,000. “Entonces no es lo ideal, pero lo aceptamos. Y quiero hacerle un llamado a la Seguridad Social: cuida a quien te cuida, las trabajadoras domésticas son las que cuidan de ustedes”, expresa.

Jornada laboral

En relación a la jornada laboral las domésticas, la presidenta de la Asociación de Trabajadoras del Hogar declara que esto podría ser un acuerdo entre las partes. “Pero yo pienso que la gran mayoría de las trabajadoras domésticas no tienen un horario fijo, al tiempo de señalar que algunas trabajan hasta 16 horas.

Por otro lado, la gremialista indica que en la página del Ministerio de Trabajo hay una guía de formalización del trabajo doméstico, en la que se explica de forma detallada la forma en que se debe realizar el contrato, así como los deberes y derechos que corresponden a empleadores y trabajadores de este sector.

Respecto a la discusión de si la resolución del Ministerio de Trabajo violaría la ley laboral vigente, el abogado Eduardo Tavares y la presidenta de la Asociación de Trabajadoras del Hogar expresan opiniones encontradas.

Así, mientras Victoria García entiende que la formalización del trabajo doméstico debe regularse por las disposiciones del convenio de la OIT de 2011, el jurista considera que lo ideal es realizar una modificación al Código de Trabajo vigente a los fines de incluir todas las conquistas que se han obtenido de ese año a la fecha.  

Eduardo Tavares y Victoria García ofrecieron estas declaraciones al participar en el panel de elCaribe-CDN, en donde además coinciden en que la formalización del trabajo doméstico es un aspecto de justicia social, y una reivindicación de un sector que siempre debió recibir los beneficios laborales de los demás trabajadores.

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