Santo Domingo, RD.- En la halterofilia la iniciación arranca tarde. Y Crismery Santana no es la excepción. Practicó la disciplina por primera vez a los 14 años. A sus 27 años es una leyenda del olimpismo dominicano por ser medallista en todas las competencias del ciclo olímpico.
Crismery es una atleta de clase mundial
Crismery narra que nunca pensó en dejar el deporte, y apostó al trabajo duro para mejorar la vida de su madre.
Víctor Reina, tío de Crismery, era uno de los entrenadores en el Complejo de Levantamiento de Pesas de San Pedro de Macorís. Los gritos del tío crearon el apodo de “la sobri”. Así llaman sus colegas a esta medallista olímpica y de clase mundial.
Una historia prematura, pero con alta carga de éxito
Los logros del ciclo olímpico Tokio 2020 representan el tiempo de las vacas gordas. Tras su conquista de la presea de bronce en los Juegos Olímpicos, el Estado le otorgó seis millones de pesos.

Pero en sus inicios la buena alimentación no era parte de la rutina.
“El tema con la alimentación era muy escasa. Me fui a vivir con mi mamá. Estábamos en un momento muy difícil, comiendo una vez al día, y mi entrenador quería que yo subiera de peso», testimonió la nativa de Hato Mayor.
Su alimentación no era la adecuada. Pero eso no la detuvo. A pesar de las limitaciones, nunca vio como opción abandonar las pesas. Su objetivo era llegar a la meta para darle una mejor vida a su mamá.
Santana, quien se mudó a San Pedro de Macorís poco antes de iniciar en el deporte, vivió todos sus procesos. Vino a vivir a la Villa Olímpica, en Santo Domingo Este, y luego se dio su incorporación a la Policía Nacional, aún siendo menor de edad.
“Me acuerdo que en diciembre de 2013 hice el mes completo de servicio haciendo patrullaje a pie. Todo tranquilo. Solo que el 31 de diciembre agarramos unos cuantos motores”, relató Crismery.

Su primer sueldo en el Programa de Atletas de Alto Rendimiento (PARNI) fue una ayuda de dos mil pesos mensuales. Con ese dinero y el que devengaba como miembro de la Policía ayudaba a su madre. Actualmente devenga 30 mil pesos por ser parte del PARNI.
El deporte la llevó al amor
Sus logros deportivos la llevaron a encontrar el amor. Este redactor (Neftalí Ruiz) sirvió de celestino inocente.
“Todo inició con una entrevista después del Mundial de Catar. Usted me hizo una entrevista y ese joven la vio y me escribió por Instagram. Hoy estamos próximo a casarnos”, explicó la atleta de alto rendimiento.
Santana cursa la Licenciatura en Derecho en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU).
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