Ante los escándalos que ha tenido la Cámara de Cuentas en los últimos años, representantes de la sociedad civil abogan por un organismo más fuerte y que genere confianza en la ciudadanía para evitar que siga perdiendo credibilidad.
A casi un año de que el presidente Luis Abinader juramentara a los miembros de la actual Cámara de Cuentas, este es el primer escándalo que genera repudio de la población.
Luego de fuertes críticas, la institución encabezada por su presidenta Emma Polanco se vio obligada a dejar sin efecto la resolución administrativa. Esta disponía el aumento de beneficios para sus miembros.
«Todavía tienen la oportunidad de ser una Cámara de Cuentas diferente, a pesar de este error que han cometido, pero la realidad es que por lo menos tuvieron la valentía de reconocer inmediatamente que debían revocar esa decisión, la revocaron, y qué bueno porque si no lo hubiesen revocado, se podían exponer a un juicio político para ser destituidos porque estarían violando la Constitución de la República Dominicana», manifestó Francisco Álvarez, presidente de Participación Ciudadana.
En otras administraciones, la Cámara de Cuentas también ha tenido conflictos internos, como incremento injustificado de salarios y enfrentamientos de sus miembros. Presuntas irregularidades en la realización de auditorías y sometimiento a la justicia de algunos de los integrantes.
Una de esas gestiones fue la de Janel Andrés Ramírez, quien mientras estuvo al frente del órgano fiscalizador del Estado. Denunció que miembros del Pleno tomaban decisiones sin su presencia, calificando la situación de ingobernabilidad.
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«Si la Cámara de Cuentas pierde credibilidad, su trabajo pierde credibilidad; esa es la realidad. «Por eso es que hay que tener un organismo fuerte que pueda soportar todas las presiones que implica auditar las entidades públicas, que son muchas las presiones, y eso solamente se puede lograr cuando, obviamente, ese organismo de control externo actúa de una manera, primero, con ellos mismos, firme, coherente, que merezca el respeto de la ciudadanía», añadió Álvarez.
Otra gestión que se gestionó fue la de Hugo Francisco Álvarez Pérez, en el período 2017-2021. La cual la Pepca investigó por presuntos delitos de corrupción administrativa.
En el año 2007, durante la presidencia de Andrés Terrero, los miembros titulares de la Cámara de Cuentas se aumentaron el sueldo. Pasaron de cobrar 300 mil a más de 600 mil pesos. Las críticas no tardaron en llegar y esto obligó a dejar la medida sin efecto.
«Sería saludable para la Cámara de Cuentas que, cuando vayan a hacer algo que implique incremento salarial, lo sometan a consulta pública primero, para que la ciudadanía no se entere de que se aumentaron los salarios y que no sabían que estaban en ese proceso, sino que la ciudadanía pueda opinar sobre esa planificación de aumento salarial a favor o en contra, y que la Cámara de Cuentas entonces, tomando en cuenta la reacción de la ciudadanía, pueda tomar su decisión final, porque es el organismo autónomo», aconsejó Trajanp Vida Potentini, presidente de la Fundación Justicia y Transparencia.
Luego fueron sometidos a un juicio político y años más tarde, algunos miembros renunciaron y otro fue destituido del cargo.
La interrogante que queda plasmada es si la presidenta de la Cámara de Cuentas, Emma Polanco, y los otros miembros titulares de la entidad. Correrían la suerte de un juicio político, la destitución o renuncia voluntaria.