Un brote de la enfermedad del legionario avanza en New York y ya provocó dos muertes y más de 50 casos confirmados en Harlem. Las infecciones comenzaron a reportarse a fines de julio y se concentran en varios sectores del barrio, donde los sistemas de refrigeración de edificios se convirtieron en el principal foco de sospecha.
La enfermedad, una forma grave de neumonía causada por la bacteria Legionella, se transmite al inhalar vapor de agua contaminada. Las autoridades locales están tomando muestras en torres de refrigeración e instruyendo acciones de limpieza inmediata.
El Departamento de Salud recomendó a quienes hayan estado en la zona afectada consultar a un médico si presentan síntomas respiratorios, fiebre o malestar general. La infección es tratable con antibióticos, pero puede ser peligrosa para personas mayores, con enfermedades crónicas o sistemas inmunológicos debilitados.
Síntomas de la enfermedad del legionario: señales a las que hay que prestar atención
Los síntomas de la enfermedad del legionario suelen aparecer entre dos y diez días después del contagio. En la mayoría de los casos, los signos iniciales son fiebre, tos seca, escalofríos y dolor muscular. También pueden presentarse náuseas, vómitos, diarrea o cefalea intensa, lo que la vuelve difícil de distinguir de una gripe común o incluso del COVID-19.
La Dra. Emily Abdoler, especialista en enfermedades infecciosas de Michigan Medicine, explicó a The New York Times que “los síntomas iniciales suelen ser similares a los de la gripe”, y por eso es clave acudir a un médico ante cualquier sospecha. El diagnóstico se confirma mediante análisis de orina o muestras respiratorias, y se complementa con una radiografía de tórax.
No todas las personas que inhalan la bacteria desarrollan la enfermedad. La mayoría de los casos graves se da en personas mayores, fumadores, pacientes oncológicos o con enfermedades pulmonares crónicas. Por eso, el Departamento de Salud insiste en que quienes estén en estos grupos y hayan estado en Harlem en las últimas semanas consulten de inmediato con un profesional.
¿Cómo se transmite?
La Legionella se propaga por la inhalación de pequeñas gotas de agua contaminada, como el vapor que emana de duchas, humidificadores, torres de refrigeración o fuentes decorativas. No se contagia entre personas, ni por contacto directo ni por compartir objetos. Esa es una diferencia clave respecto a otras enfermedades respiratorias.
En contextos urbanos densamente poblados como Nueva York, la propagación puede ser rápida si los sistemas de agua no están bien mantenidos. Algunos brotes previos se relacionaron con hoteles, hospitales, cruceros o edificios públicos que compartían sistemas contaminados. En raras ocasiones, también puede adquirirse al manipular tierra de jardín con la bacteria presente.
¿Quiénes corren mayor riesgo?
Algunos grupos de personas son más susceptibles a desarrollar la enfermedad del legionario, incluyendo:
- Adultos mayores:
Su sistema inmunológico puede ser más débil y tener mayor dificultad para combatir infecciones.
- Fumadores:
El tabaquismo debilita los pulmones y aumenta el riesgo de infecciones respiratorias.
- Personas con sistemas inmunitarios debilitados:
Individuos con enfermedades crónicas, trasplantes de órganos o que toman medicamentos inmunosupresores tienen mayor riesgo.
- Pacientes hospitalizados:
Pueden ser más vulnerables debido a su estado de salud.
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Enfermedad del legionario: diagnóstico temprano y tratamiento con antibióticos
La enfermedad del legionario se trata con antibióticos, y el pronóstico mejora notablemente si se diagnostica en las primeras etapas. El Dr. Ben Singer, especialista en cuidados intensivos de Northwestern Medicine, afirmó a The New York Times “cuanto antes se inicie el tratamiento con antibióticos, más eficaz será”. En casos severos, los pacientes pueden requerir internación o asistencia respiratoria.
Las personas con factores de riesgo o síntomas respiratorios deben mencionar si estuvieron en zonas donde hubo brotes, ya que esto acelera el diagnóstico. Según las autoridades, muchas personas se recuperan completamente, pero otras pueden experimentar fatiga persistente durante semanas o meses, incluso después del alta médica.
Actualmente, no existe una vacuna contra esta enfermedad. La mejor forma de prevenirla es garantizar el mantenimiento adecuado de sistemas de agua y refrigeración. El Departamento de Salud recomienda también limpiar periódicamente humidificadores, cabezales de ducha, grifos y otros artefactos que acumulen agua. La detección precoz es clave para evitar complicaciones.
Prevención
La prevención de la enfermedad del legionario se centra en el mantenimiento adecuado de los sistemas de agua, especialmente aquellos con mayor riesgo de proliferación de la bacteria. Esto incluye:
- Limpieza y desinfección regular de torres de enfriamiento y otros sistemas de agua.
- Controlar la temperatura del agua: para evitar que la bacteria se reproduzca.
- Eliminar el agua estancada: en sistemas que no se utilizan con frecuencia.
- Considerar la instalación de sistemas de tratamiento de agua: en áreas de alto riesgo.