Redacción Ciencia. ‘Sahelanthropus tchadensis’ se consolida como el antepasado humano más antiguo que caminó a dos piernas. Aunque sus huesos, de hace 7 millones de años, tienen un tamaño y forma similar al de los simios, su proporción es más parecida a los homínidos, según avanza una investigación recogida en Science Advances.
El trabajo se basa en un nuevo análisis combinado de dos cúbitos parciales y un fémur de ‘Sahelanthropus tchadensis’. Esta especie fue descubierta a principios de la década de 2000 en lo que hoy es el desierto de Djurab (Chad). Existe un gran debate sobre si esta especie era o no bípeda.
Los estudios iniciales se centraron en el cráneo. No fue hasta dos décadas después que comenzaron a investigarse los antebrazos y el fémur. El objetivo era intentar responder si se trata de un antepasado humano.
“El Sahelanthropus tchadensis era un simio bípedo que poseía un cerebro del tamaño de un chimpancé. Probablemente, pasaba gran parte de su tiempo en los árboles, buscando alimento y refugio. A pesar de ello, estaba adaptado a una postura bípeda y a moverse en el suelo”, sostiene Scott Williams, antropólogo de la Universidad de Nueva York y uno de los autores del estudio.
Los rasgos que lo confirmarían
Williams y su equipo examinaron más detenidamente los cúbitos y el fémur de Sahelanthropus tchadensis utilizando dos métodos. Primero, realizaron una comparación múltiple de esos huesos con los de especies vivas y fósiles. Segundo, aplicaron la morfometría geométrica 3D, una técnica avanzada que permite estudiar las formas con gran detalle.
Entre las especies fósiles con las que se compararon los restos figuraba el Australopithecus. Este antepasado humano es conocido por el hallazgo del esqueleto de Lucy, un fósil de entre 4 y 2 millones de años descubierto en Etiopía en 1974.
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El estudio conjunto ha revelado tres rasgos que, a juicio de los autores, apuntan al bipedismo en el ‘Sahelanthropus’. Por un lado, la existencia de un punto de unión entre el ligamento iliofemoral, que conecta la pelvis con el fémur, que hasta ahora solo se ha identificado en los homínidos y que es fundamental para caminar erguido.
Por otra parte, la presencia de una torsión femoral específica de los homínidos que ayuda a que las piernas apunten hacia delante, facilitando así la marcha. Y, finalmente, la presencia, extraída del análisis 3D, de músculos en los glúteos similares a los de los primeros homínidos, que mantienen las caderas estables y ayudan al cuerpo a mantenerse de pie, caminar y correr.
Aunque la torsión femoral y el desarrollo de los glúteos ya habían sido identificados previamente por otros científicos. Este estudio refuerza y confirma de manera concluyente la presencia de ambas características.
Pruebas contundentes
Los autores también constataron que el Sahelanthropus tenía un fémur relativamente largo en comparación con su cúbito. Este rasgo constituye una prueba adicional para confirmar el bipedismo.
Los simios poseen brazos largos y piernas cortas, mientras que los homínidos tienen piernas relativamente largas. Y, aunque el Sahelanthropus tenía las piernas mucho más cortas que los humanos modernos, estas eran distintas de las de los simios y se acercan más a las de Lucy en longitud relativa del fémur, lo que implica otra adaptación al bipedismo.
Williams afirmó que existen pruebas contundentes de que Sahelanthropus tchadensis podía caminar sobre dos piernas. Señaló que este hallazgo demuestra que el bipedismo evolucionó de forma temprana en el linaje humano. Añadió que dicho proceso ocurrió a partir de un antepasado muy similar a los chimpancés y bonobos actuales, según un comunicado de la Universidad de Nueva York.
“La relevancia de este artículo es que la demostración de bipedismo en Sahelanthropus sería la más antigua que se conoce. Se sitúa muy cerca de la división evolutiva en las dos líneas que dieron lugar a los chimpancés y a los humanos”, señala Josep Maria Potau, investigador de la Universidad de Barcelona, en una reacción a este estudio recogida por Science Media Centre España.
Este rasgo constituye una prueba adicional para confirmar el bipedismo
«El desarrollo de un bipedismo en ‘Sahelanthropus tchadensis’, compartido con otros tipos de locomoción arbórea habituales, apoyaría la posición de este primate fósil en la línea evolutiva de los humanos. Se situaría muy cerca del ancestro común del que partieron hace unos 7 millones de años las dos líneas evolutivas que dieron lugar a los chimpancés y a los humanos actuales”, añade Potau.
Sin embargo, a juicio de José-Miguel Carretero, director del Laboratorio de Evolución Humana de la Universidad de Burgos, este estudio no resuelve el debate sobre el origen de la bipedestación. Explicó que los restos hallados hasta ahora no son lo suficientemente informativos. Por esa razón, continúan generando controversia entre los especialistas.
«Si los mismos fósiles sirven para decir una cosa y la contraria, es que seguramente son insuficientes”, apunta.
Con información de: EFE