El corazón de Nueva York rural se estremeció este jueves: agentes de ICE irrumpieron en dos fábricas y arrestaron a decenas de migrantes, dejando a familias rotas y comunidades en estado de shock.
En Cato, la planta Nutrition Bar Confectioners fue el epicentro de una redada donde se habrían detenido hasta 70 trabajadores.
Testigos aseguran que los agentes actuaron encapuchados y con armas largas, encerrando a toda la plantilla en una cocina y llevándolos uno por uno a interrogatorios. Una madre que amamantaba a su bebé de 8 meses fue separada de él, según denuncias en redes sociales.

Indignación en Nueva York
La gobernadora Kathy Hochul reaccionó con dureza: “Estas redadas no harán a nuestro estado más seguro. Lo que hicieron fue destrozar a familias trabajadoras”. Activistas del Workers Center Central NY describieron lo ocurrido como un “secuestro comunitario”.
En Fulton, otra operación en la pastelería Teti generó incertidumbre: todavía no se sabe cuántas personas fueron detenidas. El sheriff local confirmó que ICE actuó con una orden judicial, aunque persisten dudas sobre su alcance.
Redadas generan controversia
El golpe en Nueva York ocurrió el mismo día que la mayor redada del año en Georgia, donde 450 migrantes fueron arrestados en una planta de Hyundai. La simultaneidad de las operaciones desató críticas sobre un “endurecimiento coordinado” de la política migratoria bajo Trump.
Sobre la redada en Hyundai, el propio presidente Trump pidió a las empresas extranjeras “respetar” las leyes migratorias de Estados Unidos y las alentó a entrenar a trabajadores estadounidenses.
“Sus inversiones son bienvenidas, y los animamos a que TRAIGAN LEGALMENTE a su gente muy inteligente, con gran talento técnico, para construir productos de clase mundial», escribió el mandatario en su cuenta de la plataforma Truth Social.

El propietario de la planta de Cato defendió a sus empleados, asegurando que todos tenían papeles legales, mientras la senadora Rachel May cuestionó: “¿Cuántos niños regresaron ayer a casas vacías?”.

No obstante, en las redes sociales, no pocos defendieron la acción, señalando que estas empresas «evade impuestos y leyes laborales» contratando inmigrantes ilegales.
«Cada uno de esos trabajadores esposados es un trabajo que un ciudadano estadounidense que paga impuestos podría estar haciendo» rezan algunos de los mensajes.
Earlier, ICE raided a Nutrition Bar Confectioners factory in central New York state.
— Marauder Magazine (@MarauderMag) September 7, 2025
A total of 70 illegal immigrants that were working there off the books were arrested by immigration authorities.
This is not the only American business evading taxes and labor laws by hiring… pic.twitter.com/pS68QIi8PQ
Las redadas han dejado más preguntas que respuestas: ¿se trató de un operativo criminal o de un mensaje político? En las calles, la indignación crece, mientras las comunidades migrantes se sienten más vulnerables que nunca.