El hoy presidente electo de EE. UU, Donald Trump, fue acusado cuatro veces , incluidas dos acusaciones derivadas de su intento fallido de robar las elecciones de 2020. Una de estas acusaciones incluso resultó en una condena, aunque por 34 cargos relativamente menores de falsificación de registros comerciales.
Pero las extraordinarias protecciones que el sistema estadounidense otorga a los presidentes en funciones garantizarán que Trump no vaya a prisión, sino a la Casa Blanca.
Recuerda
Los cargos federales contra Trump están condenados al fracaso
Dos de las acusaciones contra Trump son federales, y dos fueron presentadas por fiscales estatales de Nueva York y Georgia. Las acusaciones federales (una sobre el papel de Trump en fomentar la insurrección del 6 de enero y la otra sobre su manejo de documentos clasificados) son las más vulnerables de inmediato.
Pero, una vez que Trump se convierta en presidente, tendrá pleno mando y control sobre el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Así, simplemente puede ordenarle que retire todos los cargos federales en su contra. Una vez que lo haga, esos casos simplemente desaparecerán.
La Casa Blanca tiene una antigua norma de no interferencia en los procesos penales. Pero esa norma no es más que eso: un límite voluntario que los presidentes anteriores impusieron a su propio ejercicio del poder para evitar la politización del sistema de justicia penal.

Como presidente, Trump no tiene ninguna obligación constitucional de obedecer esa norma. Él nombra al fiscal general y puede despedir al director del Departamento de Justicia en cualquier momento.
De hecho, Trump estaría considerando a Aileen Cannon, una jueza que ha intentado constantemente sabotear uno de los procesos contra Trump por parte del Departamento de Justicia, para que sea la fiscal general de Estados Unidos. Cannon, que supervisa el juicio por los documentos clasificados federales de Trump, incluso intentó interrumpir la investigación del Departamento de Justicia sobre Trump antes de que fuera acusado. No hay indicios de que su aparente lealtad a Trump disminuya si se convierte en la fiscal principal del país.
Trump lo dijo
- En repetidas ocasiones durante la campaña, señaló que todas las acusaciones en su contra son falsas, asegurando que se trata de una «caza de brujas» con motivos políticos y que buscará una «retribución». Así, en una entrevista a finales de octubre, Trump anunció que despediría «a los dos segundos» al fiscal especial Jack Smith, quien dirigió las acusaciones federales sobre sus intentos de anular su derrota electoral y la retención de documentos clasificados después de dejar el cargo tras las elecciones de 2020.
- Sin embargo, Trump no logrará establecer el mismo nivel de control sobre el caso de Nueva York, relacionado con el intento de ocultar el pago a la estrella porno Stormy Daniels o el enjuiciamiento de Georgia por tratar de anular su pérdida de 2020 en ese estado. Mientras, es poco probable que se enfrente con consecuencias jurídicas reales.
- Politico enfatiza que incluso estas causas civiles contra el mandatario electo también se enfrentarán a obstáculos. Según la legislación, los presidentes podrían ser sancionados por demandas privadas, pero, reseña el medio, Trump aprovecharía de su cargo para evitar pagar «los cientos de millones de dólares» en multas.
El destino de los cargos estatales es un poco más incierto
Ahora, el destino de los cargos estatales contra Trump es un poco más incierto. Principalmente, porque no hay precedentes de una acusación estatal contra un presidente en funciones que regulen lo que sucede si un estado intenta tal procesamiento (o, en el caso de Nueva York, imponer una sentencia grave a un presidente que ya fue condenado).
Con ese panorama, es muy poco probable que los procesos estatales puedan avanzar, al menos hasta que Trump deje el cargo. A nivel federal, el Departamento de Justicia ha mantenido durante mucho tiempo que no puede acusar a un presidente en funciones por una variedad de razones prácticas. La principal, que la carga de defenderse de cargos penales disminuiría la capacidad del presidente para hacer su trabajo. Asimismo, el «estigma público y el oprobio ocasionados por el inicio de procedimientos penales».
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Además, si el presidente fuera encarcelado, eso haría que fuera «físicamente imposible para el presidente llevar a cabo sus deberes».
¿Trump podría ser encarcelado antes de llegar a la Casa Blanca?
Una pregunta abierta es si Trump podría ser encarcelado durante el período de transición antes de que asuma el cargo. El único estado que podría hacerlo es Nueva York, el único lugar donde Trump ha sido condenado. Trump tiene programada una audiencia de sentencia para el 26 de noviembre por ese caso.
La cuestión de si un presidente electo ya condenado puede ser encarcelado es única. No hay precedentes de ello en la historia de Estados Unidos y no existe una ley definitiva al respecto. Pero vale la pena señalar que ni los fiscales de Nueva York ni el juez que supervisa este caso presionan para que el proceso de sentencia sea rápido.

El juez Juan Merchan decidió retrasar la sentencia hasta después de las elecciones. Y la fiscalía no se opuso a esta medida. Es posible que Merchan decida retrasar aún más las cosas ahora que Trump ha ganado las elecciones.
Incluso si la sentencia sigue adelante, los cargos contra Trump en Nueva York son relativamente menores y solo podrían resultar en una multa o una sentencia a libertad condicional.
Es posible que, una vez que Trump deje el cargo, Nueva York o Georgia (el otro estado con un caso abierto contra Trump) intenten reanudar sus procesos pendientes desde hace tiempo en su contra. Aunque eso supone que Trump, de 78 años, sobreviva a su segundo mandato en el cargo. Asimismo, que estos estados aún tengan la voluntad de procesarlo dentro de cuatro años.
La conclusión es que es probable que estos procesos judiciales estén muertos. Es casi seguro que no vayan a ninguna parte durante los próximos cuatro años.