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¿Por qué no invitaron a México, Brasil y Colombia a la cumbre de Trump?

Varios análisis indican que los países invitados comparten mayor afinidad con esa agenda, mientras que México, Brasil y Colombia mantienen políticas exteriores más autónomas o multilateralistas.

¿Por qué no invitaron a México, Brasil y Colombia a la cumbre de Trump?
Foto del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y los líderes de México, Brasil y Colombia, Claudia Sheinbaum, Luiz Inácio Lula da Silva y Gustavo Petro. FOTO: CDN

A inicios de marzo de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, convocó en Miami una reunión regional conocida como la cumbre “Escudo de las Américas” (Shield of the Americas). El encuentro reúne a varios presidentes latinoamericanos con el objetivo declarado de coordinar acciones contra el crimen organizado, los carteles de droga y la influencia de potencias externas en la región.

Sin embargo, uno de los aspectos que más llamó la atención fue la ausencia de tres países de América Latina: México, Brasil y Colombia. Analistas y medios internacionales han señalado que esta exclusión responde principalmente a razones políticas, ideológicas y estratégicas relacionadas con la política exterior de Washington y con las posiciones de estos gobiernos.

A continuación se explican los principales motivos que se mencionan en análisis periodísticos y académicos internacionales.

Por qué México, Brasil y Colombia no fueron invitados a la cumbre de Trump

Diferencias ideológicas con los gobiernos actuales

Uno de los factores más señalados es la distancia ideológica entre la administración de Trump y los gobiernos de esos países.

Los líderes de México, Brasil y Colombia, Claudia Sheinbaum, Luiz Inácio Lula da Silva y Gustavo Petro, son considerados parte del bloque progresista o de izquierda en América Latina. Según diversos análisis, la cumbre fue diseñada principalmente para reunir a gobiernos alineados políticamente con la agenda de Washington.

Por esa razón, los invitados incluyen mandatarios con posturas más cercanas a Trump, como Javier Milei (Argentina), Nayib Bukele (El Salvador) y Daniel Noboa (Ecuador).

Algunos analistas describen el evento como un encuentro de gobiernos “afines”, más que una cumbre representativa de toda la región.

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Tensiones diplomáticas recientes con Estados Unidos

Otro motivo importante son los conflictos recientes entre Washington y algunos de estos gobiernos.

Por ejemplo, Estados Unidos ha mantenido tensiones políticas con el Gobierno de Colombia, incluyendo acusaciones de Trump contra el presidente Petro en temas relacionados con el narcotráfico y la seguridad regional.

También con Brasil, el gobierno de Lula ha tenido desacuerdos con Washington en política exterior, incluyendo posturas sobre Venezuela y el sistema internacional.

México, por su parte, ha tenido fricciones comerciales y políticas con la administración estadounidense, incluso con disputas arancelarias recientes.

Estas tensiones han influido en la decisión de limitar la lista de invitados a países considerados socios más cercanos en la agenda de seguridad y geopolítica de EE. UU.

Estrategia geopolítica de EE. UU. en la región

La cumbre también forma parte de una estrategia más amplia de Estados Unidos para crear un bloque regional frente a la influencia de China y otras potencias en América Latina.

En ese contexto, la Casa Blanca busca coordinar políticas con gobiernos dispuestos a respaldar su estrategia en temas como seguridad regional, lucha contra carteles del narcotráfico, control migratorio y competencia geopolítica con China.

Varios análisis indican que los países invitados comparten mayor afinidad con esa agenda. Sin embargo, México, Brasil y Colombia mantienen políticas exteriores más autónomas o multilateralistas.

Críticas por excluir estas economías latinoamericanas

La ausencia de estos tres países ha generado críticas porque son las economías más grandes y pobladas de América Latina.

Diversos analistas consideran que su exclusión limita el alcance de la cumbre. Sostienen que estos países tienen un peso fundamental en asuntos regionales como seguridad, comercio y migración.

Además, algunos observadores sostienen que el encuentro refleja una fragmentación política en el continente, con bloques de países que se alinean con distintas potencias o modelos políticos.

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