El Oktoberfest, reconocido como la fiesta cervecera más grande del mundo, se suspendió de forma inesperada este miércoles en Múnich, Alemania, después de que la policía encontrara explosivos en un edificio residencial que había ardido en horas de la mañana.
La policía alemana informó que el incendio del inmueble en el norte de la ciudad dejó a una persona fallecida y a otra desaparecida. En el lugar se hallaron varios artefactos explosivos que obligaron a evacuar y a desplegar unidades especiales para garantizar la seguridad.

El Oktoberfest atrae cada año a millones de visitantes de todo el mundo. La suspensión del festival, una medida poco habitual, refleja la magnitud de la amenaza percibida. Autoridades locales indicaron que la reanudación dependerá de las investigaciones en curso.
Disputa familiar detrás del siniestro

La fiscalía de Múnich indicó que el origen del incendio y de la colocación de los explosivos estaría vinculado a un conflicto familiar. Aunque las pesquisas siguen abiertas, no se descarta que el fallecido tenga relación con la instalación de los artefactos.
Testigos en la zona señalaron que la rápida propagación de las llamas provocó momentos de pánico. La policía reforzó la seguridad en varios puntos de la ciudad.
Autoridades llaman a la calma

El vocero de la policía aseguró que no existen indicios de una amenaza terrorista organizada y que el hecho estaría limitado al ámbito privado. Sin embargo, se mantiene la alerta en toda la ciudad hasta descartar riesgos adicionales.
La suspensión temporal del Oktoberfest será revisada en las próximas horas. Organizadores y autoridades buscan garantizar que el evento pueda retomarse con normalidad y bajo protocolos estrictos de seguridad.