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¿Por qué una cuarentena de 42 días? La más larga prevista para cualquier infección

El especialista señaló que el virus puede tardar hasta seis semanas en presentar síntomas.

El investigador Alfredo Corell, catedrático de Inmunología de la Universidad de Sevilla, este martes en la Facultad de Medicina de Sevilla. EFE /Julio Muñoz

Madrid. ¿Por qué deben guardar una cuarentena de 42 días las personas que han estado en el barco MV Hondius? Es un periodo muy superior al que se recomendó para el SARS-CoV-2 responsable del covid (14 días al principio), para el ébola (de unos 21 días) o el síndrome respiratorio agudo grave -SARS- (10 días), pero la que más se ajusta al origen histórico y al significado literal de la palabra ‘cuarentena’.

La razón: las cuarentenas más largas toman en cuenta el tiempo entre el contagio y la aparición de los primeros síntomas. Generalmente, se aplican en enfermedades con periodos de incubación prolongados, síntomas iniciales poco claros y un alto nivel de peligrosidad.

Lo ha explicado a EFE el investigador Alfredo Corell, catedrático de Inmunología de la Universidad de Sevilla (sur de España), quien ha incidido en que el comportamiento epidemiológico del hantavirus (incluida su variante ‘Andes’) es muy diferente, y que el periodo de incubación es «muy variable» y puede oscilar entre una y seis semanas (42 días), tal y como se está comprobando con los pasajeros ya repatriados y algunos mostrando síntomas y dando resultados positivos en los primeros tests.

El inmunólogo ha valorado los protocolos que se han establecido y la ejecución de los mismos, el desembarco y la repatriación de todos los pasajeros a sus países de origen «con los máximos estándares de seguridad», ha defendido que se hayan establecido los niveles máximos de alarma «no porque el virus sea muy contagioso, que no lo es, pero sí porque es muy letal», y ha cuestionado la laxitud con que se va a tratar a algunos de los pasajeros en sus países y que no se impongan estrictas cuarentenas.

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«Las alarmas están funcionando»

A juicio del especialista, estas diferencias pueden provocar pérdida de confianza en las instituciones y organismos internacionales. Sin embargo, recordó que la Organización Mundial de la Salud propone los protocolos más adecuados, aunque cada país decide cómo aplicarlos.

Corell ha insistido hoy en que el contagio solo se produce por el contacto estrecho («muy estrecho», ha puntualizado), y ha señalado como ejemplos el de compartir una habitación (o camarote) con la persona enferma; el contacto íntimo o muy cercano; cuidar a un enfermo sin las adecuadas medidas de protección; manipular sábanas, ropa o fluidos que pudieran estar contaminados; o la atención sanitaria sin los equipos de protección individual adecuados.

Por el contrario, Alfredo Corell aclaró que cruzarse con una persona posiblemente contagiada o compartir brevemente un espacio no se considera un contacto estrecho. El especialista elaboró un dibujo didáctico para explicar estas situaciones y facilitar la comprensión del contagio. Además, señaló que el hantavirus no suele transmitirse de forma casual, sino mediante una relación cercana prolongada o íntima.

“Las alarmas están demostrando su eficacia, que funcionan”, aseguró el inmunólogo. También insistió en que la vigilancia estricta durante la cuarentena evitará que se escape algún caso y defendió que estas medidas están “justificadísimas”. Además, advirtió sobre la posibilidad de que existan “supercontagiadores” y de que personas con síntomas leves puedan transmitir el virus a varias personas.

Más preocupación por los que desembarcaron antes y sin control

El catedrático insistió en que la tasa de transmisión de este virus es inferior a 1. En comparación, señaló que las últimas variantes del covid alcanzan una tasa de 15 y el sarampión llega a 18.

A su juicio, el goteo de casos positivos que se está produciendo «no es nada extraño; lo que hay que evitar es que esas personas contagien a otras», y ha asegurado que lo que realmente le preocupa no son las personas que han desembarcado en Tenerife, en el archipiélago español de las Canarias, y han sido repatriadas a sus países, sino los pasajeros que desembarcaron en la isla de Santa Elena y no están ni localizados ni controlados, y que podrían también no haber sentido síntomas porque estaban incubando la enfermedad y estar contagiando a personas de su entorno.

Alfredo Corell ha subrayado la importancia de las palabras en crisis como esta, y en ese sentido ha incidido en la importancia de diferenciar «aislados» (como están ya la mayoría de los pasajeros del crucero y otras personas que han estado en contacto con ellos) de «ingresados»; de no confundir a las personas sospechosas de haber tenido algún tipo de contacto con «pacientes»; y de no aumentar la alarma si en los próximos días salen más positivos entre las personas que ya están controladas.

Los brotes de este virus suelen resolverse en tres “saltos”: del roedor a la persona, de una persona a otra y luego hacia otros contactos estrechos, explicó el catedrático. Además, advirtió que “hay que evitar a toda costa un cuarto salto” para confirmar que el brote está cerca de su final.

Con información de: EFE

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