El Partido Demócrata está listo para proclamar oficialmente este martes a la ex secretaria de Estado, Hillary Clinton, como su candidata a la presidencia, la primera mujer en lograrlo en la historia de Estados Unidos.
Siguiendo la tradición de muchos años en las convenciones partidistas, los delegados estatales, uno tras otro, votarán en su mayoría por Clinton.
Su retador, el senador por Vermont, Bernie Sanders, ha hecho un llamado a sus seguidores a votar por él aunque aceptando de antemano que sus votos no son suficientes para arrebatarle la nominación a Clinton.
El lunes, en el primer día de la Convención Demócrata, Sanders ofreció su apoyo a Clinton y esta noche podría nominarla para proyectar una imagen de unidad partidaria en la campaña contra el candidato republicano, Donald Trump.
Con la nominación asegurada, el esposo de Clinton, el expresidente Bill Clinton, tomará la palabra para pedir el voto por ella en la elección general de noviembre.
Su tarea no pinta fácil. Muchos de sus logros como presidente han sido duramente criticados por el ala progresista del partido que ha apoyado a Sanders y que ha sido tan vociferante durante lo que va de la Convención.
Entre esos temas están los tratados de libre comercio y la dura reforma penal que promulgó durante sus dos períodos en la Casa Blanca, la cual envió a mucha gente —especialmente de las minorías raciales— a prisión por largos períodos.
Ambos temas han sido mencionados por Sanders, abucheados por sus seguidores, y son parte de la agenda que quiere impulsar el senador por Vermont a cambio de su apoyo a Hillary.