El mundo de la música está de luto tras confirmarse el fallecimiento de Ozzy Osbourne, leyenda británica del rock y fundador de la mítica banda Black Sabbath. Su muerte ocurrió este martes, rodeado de sus seres queridos, según un comunicado emitido por su familia.
Con 76 años, Osbourne arrastró complicaciones de salud desde hace años, incluyendo varias intervenciones quirúrgicas y un diagnóstico de párkinson revelado en 2020. En 2023, se vio obligado a abandonar temporalmente los escenarios por recomendación médica.
Su legado trasciende generaciones. Como vocalista principal de Black Sabbath, fue pieza clave en la creación y expansión del heavy metal en los años 70. Canciones como «Iron Man», «Paranoid» y «War Pigs» marcaron un antes y un después en el género.
En su carrera como solista, también dejó huella con himnos como “Crazy Train” y “Changes”, consolidando su estatus como una de las figuras más influyentes del rock duro. Su estilo irreverente, su voz rasgada y su magnetismo escénico lo convirtieron en un ícono cultural.
Recientemente, Ozzy había sorprendido a sus fans al reunirse con antiguos compañeros de Black Sabbath, en una gira de despedida que, sin saberlo, se convirtió en su último adiós. Su presencia en el escenario, aunque limitada, fue celebrada como un acto de amor a su público.
La familia Osbourne no ha detallado oficialmente las causas del fallecimiento, pero confirmó que ocurrió en un entorno íntimo y lleno de cariño. El comunicado concluyó con un agradecimiento a sus seguidores por décadas de apoyo y admiración.
Ozzy Osbourne deja tras de sí una discografía inmortal, una influencia imbatible y una comunidad global de fanáticos que hoy lo lloran. Su voz seguirá resonando en cada guitarra distorsionada y cada riff desafiante del heavy metal.