El Rostro de Haití en RD: El alto costo de la inmigración haitiana para el Estado dominicano

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Haití está separado por cinco provincias de República Dominicana: Montecristi, Dajabón, Elías Piña, Independencia y Pedernales, ubicadas del lado dominicano. Unidas conforman la línea fronteriza con una extensión de 391 kilómetros.

Esta zona es custodiada por militares del Ministerio de Defensa quienes trabajan día y noche para evitar la entrada masiva de indocumentados al territorio nacional. En ese proceso, solo el Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza Terrestre (Cesfront) detuvo entre agosto de 2018 a agosto de 2019 a más de 67 mil haitianos intentando entrar ilegal a sueldo dominicano.

“Bueno en el año 2018 se invirtieron más de dos mil millones en frontera, en 2019 vamos por esa suma aproximadamente”, precisó el ministro de Defensa, teniente general Rubén Paulino Sem.

Desde aquí, comienza la carga económica migratoria que recibe el país, pues proteger la frontera dominico-haitiana tiene un alto componente económico para el Estado dominicano.

El personal que defiende la frontera está compuesto por 8,494 soldados, organizados en tres brigadas de infantería, seis batallones, 21 compañías, 35 destacamentos, 68 puestos de custodia y entre 15 y 20 puestos de chequeos fijos o móviles.

En los últimos siete años se ha incrementado las partidas anuales destinadas en el Presupuesto Nacional para el Ministerio de Defensa. De acuerdo a la Dirección General de Presupuesto, en 2013 esta entidad pública tenía un presupuesto de 15,497,681,804 de pesos pasando en 2019 a contar con una asignación presupuestaria de 31,567,610,563 de pesos.

Esta institución ocupa el quinto lugar entre los ministerios con mayor asignación presupuestaria.

Declaraciones recientes del ministro de Defensa destacan que más del 60 por ciento del presupuesto del Ministerio de Defensa se destina a custodiar la frontera, por lo que se estima que el Estado dominicano dedica cada día cerca de 49.1 millones de pesos para la protección de esta zona. Estos recursos son destinados fundamentalmente a sueldos, alimentación, vestimenta, combustible y mantenimiento de las infraestructuras militares.

“Desde el año 2016 se ha iniciado varios proyectos de reforzamiento de nuestra frontera tanto con el aumento de personal como el equipamiento y la mejoría de las condiciones de vida de nuestros soldados, tanto en salario como en seguro médico para que nuestros soldados no tengan ningún tipo de preocupación. Ustedes han visto los equipamientos que tenemos trabajando tanto los drones como los vehículos todo terreno como las camionetas y motores, eso es parte del plan de gobierno sobre la seguridad de nuestra nación”, agregó Paulino Sem.

La entrada de haitianos indocumentados es el delito más frecuente con el que deben lidiar los soldados.

En 2018 el Gobierno redobló la vigilancia de la frontera con el despliegue de 8,500 soldados, con las recientes huelgas en Haití, aumentó esta cantidad a más de 9 mil.

A pesar de los esfuerzos que hacen las autoridades por evitar la entrada de haitianos de manera irregular, estos ingresan de diferentes formas, logrando evadir todos los puntos de control destinados para tales fines. Se dice que algunos pagan entre 3 mil y 7 mil pesos a los denominados Potea, para que los pase de este lado.

“La persona que guía a los indocumentados haitianos que quieren entrar a nuestro país recibe el nombre de Potea, es equivalente al Coyote. El lleva grupos entre 20, 25 o 10 haitianos a los cuales les cobra por traerlos al lado dominicano, ellos tratan de burlar la vigilancia de los puestos de centinela y muchas veces son detenidos, si tiene suerte y pasa un puesto de centinela sin que lo vean, entonces, tiene que enfrentarse a todos los puestos de chequeos que hay en la ruta, o sea, que es una aventura”, sostuvo el coronel José Manuel Durán Infante, director del Cesfront.

Los movimientos autorizados de personas a lo largo de la frontera terrestre entre República Dominicana y Haití solo reflejan una parte de la realidad de los movimientos entre los dos países. El flujo irregular se estima que es una cantidad importante, pero difícil de cuantificar.

“La situación de la frontera es muy interesante, hay una despoblación relativa de este lado de la frontera con una población más interesante del otro lado de la frontera, lo que hay es una convivencia muy pacífica, está el mercado fronterizo, un beneficio que reciben ambos países, por eso se necesita que la frontera sea abierta pero regulada y para estos fines hace falta la implementación del carnet de habitante fronterizo para regular ese flujo migratorio”, expresó Bridget Wooding, directora del Centro para la Observación Migratoria y Desarrollo Social en el Caribe (Obmica).

El rostro de Haití en República Dominicana se puede mirar en cifras: Se sabe, por la última Encuesta Nacional de Inmigrantes (ENI), publicada en 2018, que en el país habitan 497,825 haitianos equivalentes al 87.2 por ciento de los inmigrantes residentes en el territorio nacional.

El 30.6% de esta población señaló que cuenta con carné de regularización de extranjero, mientras un bajo porcentaje de estos tiene documentación dominicana. Durante la realización del Plan Nacional de Regularización de Extranjeros en situación migratoria irregular en la República Dominicana se inscribió un total de 288,467 extranjeros, de los cuales, 282,536 eran de nacionalidad haitiana, equivalente a un 97.8% del total de inscritos. Un programa que le costó 50 millones de dólares al Estado dominicano.

“Cuando vine no tenía documentos, pero después tiempo atrás tuve la oportunidad de tener documentos que daban para el permiso de trabajo, eso es lo único que tengo”, resalta haitiana residente en República Dominicana.

El 66.4% de la población nacida en Haití reside en la zona urbana dominicana y el 33.6% en la rural. Los hombres constituyen el 62.9% del total, mientras que las mujeres el 37.1%. El 65.3% tiene de 20 a 39 años de edad.

El 55% vive en casas con paredes construidas en concreto y el 28.1% en madera. En cuanto al techo, el 73.7% lo tiene de zinc y el 23.8% de concreto, mientras que el 78.7% de los pisos es de cemento, el 9.3% de tierra y el 8.1% de cerámica.

“Pienso que la diferencia ahora, es que hasta mediado de los años 80 realmente las personas haitianas migrantes estaban practicamente en los bateyes y no se podian ver en otra situación, lo que hay actualmente es lo que se conoce como la nueva inmigración haitiana y esa nueva inmigración tiene el rostro más joven, tiene rostro más femenino y tiene rostro más urbano”, argumentó la directora del Obmica.

El 43.8 por ciento de la población haitiana, está localizada en las provincias de alta concentración poblacional y, en menor medida, el 17.7%, en las provincias que cultivan arroz, banano, víveres y pecuarias.

Los inmigrantes nacidos en Haití, concentran su principal cuota de trabajadores en el sector agropecuario, con el 33.8% y en el sector construcción, con el 26.3%, mientras que un 16.3% labora en actividades comerciales.

“Por semana yo trabajo por 4,000 pesos, la construcción, yo soy albañil, 12 mil pesos”, manifestó un haitiano residente en el país.

¿Cuánto gasta República Dominicana en la salud de los inmigrantes haitianos?

Según cuenta la historia, la población migrante de Haití en la República Dominicana aumentó a partir de la década de 1980 y se insertaron en los cultivos agrícolas distintos al azúcar y en el sector construcción. Posteriormente, el terremoto de 2010 tuvo un impacto significativo sobre este flujo migratorio. En el gráfico se aprecia un incremento de 311,969 a 497,825, es decir, en ocho años ingresaron al país 185,856 haitianos.

“Nosotros hemos percibido que ha habido ya un asentamiento importante desde la ocupación de los Estados Unidos tanto en Haití como en República Dominicana en los años ya 20, 30 del siglo pasado y luego esa inmigración viene siendo regulado, entre 1952 hasta 1986 con los acuerdos interestatales entre Haití y República Dominicana, qué pasa a mediados de los años 80 cae la dictadura de Duvalier y caducan esos acuerdos interestatales de manera que durante bastante décadas tenemos una situación en que incrementa la migración irregular”, apuntó Bridget Wooding.

Los inmigrantes haitianos residentes y no residentes, acceden a los servicios de los hospitales y clínicas rurales y urbanas del país. Según la última Encuesta Nacional de inmigrantes, el 77% de los nacidos en Haití y el 78% de los nacidos en República Dominicana de padres extranjeros frecuentan los hospitales públicos. Solo el año pasado el Servicio Nacional de Salud invirtió más de mil ochocientos millones de pesos en atenciones de salud a la población migrante, de los cuales el 90 por ciento, eran haitianos.

Este gasto incluye, conforme al estudio Estimación del Gasto en Salud de RD en Población de Inmigrantes, publicado en 2018, las siguientes intervenciones médicas a pacientes provenientes de Haití: 308,300 consultas que costaron al estado dominicano 242,570,440 pesos, así como 217,562 emergencias por un monto de 1,101,725,266 pesos, 34,911 internamientos por un monto de 572,933,149, 14,858 partos vaginales que representó un gasto de 131,330,456, 8,248 cirugías equivalentes a un gasto de 119,623,218 pesos y 5,590 cesáreas que representaron un gasto de 101,756,671.

“Ahí hay trabajadores migrantes y mujeres embarazadas que viven en el país… por supuesto en el caso de las parturientas sucede que hay muchas que vienen a parir a nuestros hospitales y que luego se van, pero ese no es la mayoría de los casos, la mayoría son mujeres que viven y trabajan en nuestro país”, subraya Chanel Rosa Chupany, director del Servicio Nacional de Salud (SNS).

La mayor carga de pacientes haitianos la reciben los hospitales de la frontera, donde incluso, pueden superar a los dominicanos.

“Te voy a citar el hospital de Hondo Valle donde se atiende más población haitiana que dominicana en cuanto a parto y es porque primero esa zona se ha quedado despoblada porque ya mucha población dominicana ha migrado, entonces hay mucha población haitiana que viene de Haití, y que se atiende en esos hospitales, pero estamos hablando de hospitales que atiende 22 partos al mes o sea que tampoco son hospitales que tiene una gran producción de partos mensuales”, resaltó Chupany.

En el año pasado se atendieron más de 12 mil partos de haitianas con cesáreas y naturales.

“En el Servicio de Salud tenemos una situación, en el sector privado los partos por cesárea son el 90 por ciento y en el sector público en un 55 por ciento, ahora cuando tú hablas de población migrante baja mucho más, son un 20 por ciento con cesárea, el resto son partos normales”, añadió.

Solo en el centro provincial Ramón Matías Mella de Dajabón, según informes de prensa, hasta el 35% de los RD$475 mil de su presupuesto mensual se va en atención a la población de origen haitiano. Aunque no quisieron hablar frente a cámaras, los doctores de este centro asistencial manifiestan que muchos pacientes haitianos llegan incluso referidos desde Haití.

“Yo estaba en República Dominicana, yo crucé a visitar a la familia, y cuando llegué a Cabo haitiano estaban haciendo huelga y se me pegó un tiro. Luego yo me trasladé para acá para seguir tratándome. Me operaron para sacar la bala pero la operación fue fallida porque no la pudieron sacar entonces yo decidí cruzar para ver qué se puede hacer aquí”, expresó un haitiano herido de bala en Haití mientras recibía asistencia médica en el territorio nacional.

Estado dominicano asume entierros de cadáveres no reclamados

Cuando fallece un haitiano en territorio dominicano y sus familiares no reclaman su cuerpo, el Estado dominicano debe asumir el costo del entierro.

“Se notifica a las autoridades del país de origen que ese ciudadano ha fallecido. Hemos esperado hasta un año para enterrar el cadáver dependiendo del estado en que lo recibimos. El costo mínimo de sepultar un cuerpo está en alrededor de diez mil pesos”, resaltó Santos Jiménez, director de Patología Forense, entidad que el año pasado sepultó alrededor de 137 cadáveres de extranjeros de los cuales unos 40 eran haitianos.

A pesar de la escasez de espacio en nuestros cementerios, cuando se presentan estos casos, las autoridades optan por sepultar al occiso, por lo general hacen uso del cementerio Los Casabes, ubicado en Santo Domingo Norte.

Los que cruzan a estudiar

Es la mañana de un viernes en el paso formal fronterizo en Dajabón y un grupo de estudiantes aguardaba del lado haitiano a que abrieran el portón para llegar a su centro educativo. Son niños y adolescentes haitianos que caminan desde Juana Méndez para llegar a diferentes centros educativos ubicados en la referida provincia. El trayecto les toma unos diez minutos.

“Me dan los libros la comida, el uniforme y la mochila”, manifiesta un estudiante haitiano de 14 años que estudia en el Centro Educativo José Ramón López en donde la nacionalidad no parece ser un obstáculo entre estudiantes.

Los datos estadísticos indican que la matrícula de estudiantes haitianos en República Dominicana ha ido en aumento en los últimos seis años tanto en el sector público como privado. Para el año escolar 2013, la cantidad de haitianos inscritos en escuelas y colegios del país era 49,839 y en 2018 se incrementó a 82,849, de estos 70,621 se encuentran en escuelas públicas.

“En la zona fronteriza evidentemente que hay una mayor cantidad de estudiantes producto de la cercanía del vecino país. Tenemos centros educativos pequeños de una matrícula que ronda entre 25 y 35 estudiantes donde prácticamente la inmensa mayoría son de nacionalidad haitiana”, detalló Diego Pesqueira, encargado de Relaciones Públicas del Ministerio de Educación dominicano.

Solo en los últimos tres años, la inversión del Estado dominicano en estudiantes haitianos matriculados en escuelas del país ha sido de 11,939,367,891.74 pesos.

Niños haitianos desamparados

La razón de la estadía de estos niños en el país son diversas, y el origen muchas veces se encuentra en madres que los abandonan aquí porque prefieren que su hijo esté del lado dominicano a que pase las penurias económicas que enfrentan en su nación.

Cuando esto sucede el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani) es la institución del Estado que les da asistencia a los menores haitianos.

“Les brindamos intervención en el aspecto psicológico, la otra parte es salud, ver cómo están físicamente y obviamente se le cubre todas las necesidades que tengan”, informó Natalia Asmar, encargada de programas y servicios de Conani.

El año pasado concluyó con la asistencia a 110 niños y adolescentes haitianos con edades entre 1 y 18 años que fueron recluidos en hogares de paso, hasta septiembre de 2019 ya sumaban 179.

 

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