Tres familias se visten de luto, y unos ocho niños quedan en la orfandad

Ocoa RD.- Familiares de los dos agentes policiales asesinados mientras intentaban frustrar el secuestro de un supuesto narcotraficante en San José de Ocoa, piden justicia por este crimen.

Mientras que los familiares del presunto capo desmienten que este estuviese en el mundo de las drogas.

El teniente Jhonny Arias Cabrera, de 41 años, y el cabo Félix de Oleo Paredes, de 25, fueron los efectivos de la Policía Nacional, que perdieron la vida en manos de varios delincuentes uniformados como supuestos agentes de la Dirección Central de Investigaciones Criminales.

En la madrugada del domingo el supuesto capo Edinson Adis Mejía Mejía, fue secuestrado en Villa Sombrero de Baní, por lo que se activó el operativo donde fueron ultimados los agentes.

Según declaraciones de residentes alrededor del destacamento de Sabana de Larga, en San Juan de Ocoa, en el vehículo identificado como una Toyota Four Runner Blanca sin Placa, iban cuatro personas uniformadas como agentes del DICRIM y dispararon unos 20 tiros.

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Los familiares del teniente Arias Cabrera expresaron que los superiores no debieron enviar a dos agentes solos si conocían la magnitud del caso. Cabrera tenía 20 años en la uniformada y deja una menor de 16 años en la orfandad.

Mientras, que los familiares del supuesto capo desmienten que este estuviese involucrado en el mundo de las drogas.

Mejía Mejía ultimó a balazos al presunto narco Marcos Romero, alias Boca de Perro, en Baní, y fue condenado a 10 años de prisión, pero cumplió y hace un mes fue deportado de Estados Unidos, cuando intentó ingresar ilegalmente a esa nación.

En tanto, que los restos del cabo Félix de Oleo Paredes fueron trasladados a su pueblo natal, San Juan de la Maguana.

Con este lamentable hecho, tres familias se visten de luto, y unos ocho niños quedan en la orfandad.

Autor: Heidy Beras.