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Mueren contratista por electrocución y pescador por ahogamiento en Licey y Baní

PN Investiga incidente donde murió cabo y tres personas resultaron heridas
PN Investiga incidente donde murió cabo y tres personas resultaron heridas

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Un contratista eléctrico y un pescador murieron por electrocución y ahogamiento, respectivamente, mientras realizaban sus labores, en hechos ocurridos en Licey al Medio, de Santiago, y la comunidad de Salinas en Baní, provincia Peravia.

El primero de los fallecidos ayer fue Miguel Antonio Díaz Bonilla, de 28 años, a causa de electrocución, según el diagnóstico del médico legista. Conforme al reporte preliminar, Díaz Bonilla se encontraba controlando el canasto de una grúa, cuando ésta comenzó a presentar problemas, por lo que sorpresivamente el contratista cayó desde el canasto al tendido eléctrico, recibiendo las descargas mortales.

Tras lo descrito, éste fue trasladado al hospital local donde llegó sin signos vitales. Agentes de la Policía Científica se presentaron a la escena del hecho y realizaron las pesquisas correspondientes.

Mientras en Salinas de Baní, provincia Peravia, murió el pescador Manuel Federico Mariñez Soto, de 48 años, a causa de asfixia por ahogamiento, según el diagnóstico del médico legista.

De acuerdo a las declaraciones del también pescador, Roberto Milcio Santana Tejeda, de 37 años, quien andaba con el  fallecido, ellos salieron en una embarcación a pescar para la playa Salinas, y cuando se encontraba mar adentro, a Mariñez Soto se le cayó el yoyo de pesca al agua, ya que un pez picó el anzuelo y se lo tumbó, por lo que se lanzó a buscar el objeto, dejando al declarante sólo en la embarcación, la cual comenzó a alejarse por los fuertes vientos del lugar donde estaba sumergido su amigo.

Al ver que su amigo de ahogaba, trató de ayudarlo pero no pudo, ya que no sabe navegar en yola, así que llamó por teléfono al dueño de una pescadería, quien envió varias personas a rescatarlo, trasladándolos a la orilla de la playa, donde se presentaron las autoridades e hicieron las pesquisas correspondientes.

Los cadáveres fueron enviados hacia la oficina regional del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) en Santiago y Azua, respectivamente, para los fines de necropsia mandatorios.